La ruta Hualinchay-Colalao sigue inconclusa

LA  GACETA
Por LA GACETA 16 Enero 2016
Muchas veces, la persona que vive en un hogar de recursos limitados, educada por sus padres, aprende a desarrollar el ingenio para vivir mejor, apelando a la creatividad. En contrapartida, aquel que crece en un hogar rico y que le parece natural la opulencia y el derroche, y no toma conciencia de que debe cuidar lo que posee o acrecentar. En materia turística, hay provincias, por ejemplo, que no han sido muy agraciadas por la madre naturaleza, de manera que lo poco que tienen, lo maquillan, generan una infraestructura, y lo explotan convenientemente. Hay otras, que son vergeles por donde se las mire, pero no son conscientes de ello y dilapidan sus dones o los destruyen o quienes las gobiernan permanecen indiferentes.

A fines de 2013 se abrió al tránsito la ruta provincial N° 352, que conecta Hualinchay (a 18 km de San Pedro de Colalao) con Colalao del Valle. El camino fue soñado hace más de 30 años por el ex diputado provincial, ingeniero Jorge Ungherini, quien lo proyectó siguiendo el antiguo Camino de las Arcas. La obra se inició en 1988 durante la administración de José Domato, tomando como base la iniciativa. Por razones de índole política, los trabajos se paralizaron. En 2004, se anunció nuevamente la posibilidad de retomar la apertura de la traza, con el apoyo de la Nación. Finalmente, en febrero de 2013 se retomó la obra.

La ruta N° 352 llevará muchos beneficios a las dos villas colaleñas, incluyendo a Hualinchay, a Lara y a poblaciones adyacentes. Como señalamos en otra oportunidad, San Pedro que suele estar desplazado de las bendiciones del Gobierno, progresaría con mayor rapidez por la actividad comercial e inmobiliaria, así como en la infraestructura de servicios (gas natural, agua potable, mejor servicio de ómnibus). Los tamberos de Trancas podrían vender la leche y otros productos en los Valles y otro tanto sucedería con los horticultores. Por el lado de Colalao del Valle, se verían favorecidas las bodegas que han comenzado a destacarse por la calidad de sus vinos, así como también las artesanías, dulces y nueces, que encontrarían otra vía de comercialización.

Hablamos en tiempo potencial porque para concluir la ruta, que se halla en mal estado -solo pueden transitarla motos de gran porte o tipo enduro o camionetas-, resta construir un puente sobre el río Santa María que permitirá el acceso a Colalao. Esta localidad, que podría convertirse en un polo turístico de gran importancia para la provincia, permanece olvidada por los gobernantes. En materia de comunicaciones, carece de telefonía fija y la móvil, es deficiente. Recientemente, estuvo sin señal durante ocho días, es decir totalmente aislada. Tampoco los pobladores tienen acceso a los dos canales televisivos tucumanos. Carece de cajeros automáticos, razón por la que el turista debe ir a Santa María de Catamarca o a Cafayate, y si no dispone de vehículo propio, debe hacerlo en ómnibus. El tramo de la ruta nacional N° 40 que conduce a las Ruinas de Quilmes y a Colalao, pocas veces se halla en buen estado.

Sería positivo que de una vez por todas, se diseñara una política de Estado efectiva en materia turística y si ello no fuera posible, que invitáramos a mendocinos, salteños, rosarinos y cordobeses para que nos enseñaran cómo se hace para desarrollar la industria sin chimeneas en una provincia, productora de azúcar, citrus, palta, arándano y vino, plena de bondades paisajísticas, con sitios arqueológicos e históricos valiosos y con una cultura importante.

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