Todos pueden ser artistas en un circo diferente a los otros

El grupo En la Lona está presentando en los Valles Calchaquíes la obra “Momento ridiccoli”.

UNA FUNCIÓN ESPECIAL. Una empleada de circo conduce un show distinto. prensa “momento ridiccoli” UNA FUNCIÓN ESPECIAL. Una empleada de circo conduce un show distinto. prensa “momento ridiccoli”
09 Enero 2016
¿Cómo se adiestra una rana? Según la historia que se cuenta en “Momento ridiccoli”, debe ser con cariño antes que con el látigo. La domadora improvisada lo aprende en escena, junto al público que disfruta de esta obra del grupo En la Lona, llegado desde el País Vasco (España). Harán funciones en Amaicha del Valle y en Cafayate en los próximos días, luego de haber actuado en Tafí del Valle.

La pista del circo, de pronto, queda vacía. Los artistas no llegaron a la función, lo que permite que dos empleadas de limpieza, que también se dedican a acomodar al público y a asear a los animales, improvisen un espectáculo que es su gran sueño, con fieras salvajes, malabares, una mujer forzuda y un hombre bala.

“Es un show familiar. Se combinan técnicas de circo, títeres de boca y clown”, adelanta la actriz y directora Paula Alfieri Ferreres.

- ¿Por qué se llaman En la Lona?

- Hace alusión a la lona de la pista del circo, porque cuando empezamos sólo teníamos eso y también estábamos “en la lona”. Corría 1997, era pleno menemismo, y para la cultura no había lugar ni dinero. Una realidad muy diferente a la vivida el año pasado, en el que conseguimos varias actuaciones contratadas por Cultura de la Nación. Esperamos que la nueva gestión cuide espacios y recursos para la creación artística y su desarrollo, que son indispensables para el crecimiento de un país y da diferentes visiones de la realidad.

- ¿Qué los llevó a radicarse en el País Vasco en 1999?

- Fue consecuencia de la crisis del neoliberalismo y ante la falta de recursos. Decidimos emprender un viaje, creamos nuestro primer espectáculo y partimos rumbo a Barcelona; ahí compramos un vehículo que también hacía de nuestra vivienda, y recorrimos muchos caminos. En el País Vasco encontramos muy buenos amigos, en un paisaje hermoso, parecido a Tafí del Valle, entre montañas, ovejas y mar. Es un pueblo muy comprometido en lo social, solidario, abundan las cooperativas de trabajo y las organizaciones sin ánimo de lucro. Tiene una identidad propia, la cultura vasca esta muy viva, así como su idioma, uno de los más antiguos del mundo. Fuimos afincándonos allí, y ya pasaron 17 años...

- ¿Están volviendo a Argentina?

- Ahora estamos trabajando a ambos lados del Atlántico, con ganas de llevar la cultura por diferentes puntos. La calle, como espacio escénico, nos resulta muy interesante, porque te encontrás con público que no iría nunca a una sala.

- La obra habla de “la superación de los conflictos, la autodeterminación y la desobediencia ante la injusticia”. ¿Hay alguna referencia a la realidad del País Vasco?

- No, ninguna. Es un espectáculo para niños sin referencias políticas; todo tiene que ver con una filosofía. El mensaje quizás sea muy sutil, son los personajes que se revelan. Las limpiadoras de circo, luego de hacer un gran show, deciden dejar ese circo en el que sólo tienen lugar para limpiar. Al final cuando el jefe les llama la atención por que en vez de limpiar están actuando, ellas renuncian, las vemos dejar sus uniformes y marcharse. El final es abierto: yo las imagino viajando por el mundo con su nuevo espectáculo. Me parece interesante que cada persona pueda plantearse la opción de cambiar su realidad, de confiar en sí misma y emprender el camino que le gusta, que le hace más feliz.

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