Motociclistas, accidentes y el consumo de alcohol

LA  GACETA
Por LA GACETA 04 Enero 2016
Los datos de la realidad nos brindan a menudo una pista de lo positivo y de lo negativo de nuestras acciones no solo individuales, sino también de la labor que realizan los organismos del Estado. Las Fiestas de fin de año traen alegría, pero también desdicha, especialmente para aquellos que como consecuencia de los excesos etílicos son protagonistas de accidentes, a veces mortales. Las guardias de los hospitales se convierten en la caja de resonancia de esas desgracias, que no son precisamente consecuencias de la casualidad.

En el Padilla, fueron atendidas más de 90 personas, entre la noche del 31 de diciembre y la mañana del 1 de enero; en la mayoría de los casos se trató de personas que habían participado en accidentes de tránsito, principalmente motociclistas.

“El 85% de las personas que debieron ser internadas en Año Nuevo por accidentes de tránsito o con heridas de arma blanca se encontraba en estado de ebriedad. En mis 31 años de carrera nunca vi nada igual. Hubo más heridos y de mayor gravedad en comparación con años anteriores, por accidentes de tránsito y peleas, todo por el consumo excesivo de alcohol”, afirmó el encargado del área de seguridad del nosocomio. El vicedirector del Padilla dijo que se debe trabajar en la prevención de estos hechos. “Es necesario concientizar a la gente para que no tome alcohol en exceso, sobre todo cuando tiene que manejar; y a los motociclistas, pedirles que circulen con el casco protector puesto en la cabeza y no en el brazo”, señaló, y acotó que la peor parte la tuvieron los motociclistas que circulaban sin protección.

En junio de 2014, se divulgó un estudio realizado por dos médicos en la Unidad de Patología Espinal del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Padilla, en el que se señalaba que el 88% de los motociclistas lesionados no empleaba casco y el 91% de los automovilistas no llevaba puesto el cinturón de seguridad. En la mayoría de los accidentes, el 65% de los pacientes estaba alcoholizado. El informe “Epidemiología de la lesión medular traumática”, de Ramiro Barrera y Willy Molina Encinas, que obtuvo el primer premio en un Congreso Argentino de Traumatología y Ortopedia, indicaba que los accidentes de motos habían sido la principal causa de lesión medular traumática (36%); las caídas en altura (29%) se ubicaban en segundo lugar, luego los accidentes en automóviles (23%), la agresión física (6%), las lesiones deportivas (4%) y los atropellados por un auto (2%).

La realidad está mostrando desde hace tiempo que los motociclistas se ubican en los primeros lugares de las estadísticas viales en materia de accidentes o de infracciones de tránsito. Si las cifras se incrementan constantemente significa que el Estado viene haciendo algo mal, no solo en materia de control, sino también en prevención. Es inexplicable, por ejemplo, que la obtención de la licencia de conducir sea en Tucumán un simple trámite, a diferencia de otros lugares, donde esta se otorga tras realizar un curso y aprobar exámenes que suelen ser eliminatorios. No se entiende por qué los menores de edad son autorizados a conducir motocicletas, cuando manejar un vehículo implica una responsabilidad civil, y se debe poseer madurez psicológica. Si desde la raíz no se corrige la falla, será muy difícil desterrar este problema social que debería hacer tomar conciencia a los funcionarios municipales que no se trata de recaudar, sino de proteger la vida de los ciudadanos.

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