Pacto necesario para bajar la expectativa inflacionaria

LA  GACETA
Por LA GACETA 31 Diciembre 2015
El año cierra con una serie de anuncios de reajuste de precios. Tras la liberación del cepo cambiario, aceleró las expectativas acerca de aumentos en bienes y en servicios. Sin embargo, la conducta de cobertura frente a una esperada devaluación del peso respecto del dólar ya se había desatado luego del balotaje que llevó a Mauricio Macri a la presidencia de la Nación. De allí que, al asumir, las nuevas autoridades pidieron al empresariado que no reajusten más los precios para que el poder adquisitivo de los argentinos no caiga estrepitosamente. En el camino, el Gobierno realiza algunas correcciones económicas, heredadas de la anterior gestión.

Así las cosas, hoy se conoce que los principales servicios públicos privatizados ajustarán sus tarifas, como es el caso de la electricidad que, en Tucumán, subirá un 48% escalonadamente, entre enero y abril del año que viene. Otro 16% se incrementará el servicio de agua potable, mientras que se quitarán los subsidios aplicados a los usuarios del servicio de gas domiciliario.

El escenario que se presenta para la economía en los próximos meses es complicado. Los gremios reclaman a funcionarios y a empresarios un incremento salarial a tono con la devaluación de la moneda nacional y a la inflación reinante que, hasta ahora, no ha podido ser cuantificada debido a la suspensión en la difusión del dato oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En este contexto, sigue latente la posibilidad de una aceleración inflacionaria. Además, el próximo 6 de enero vence el acuerdo de los “Precios Cuidados”, con vigencia de un año firmado con las empresas y los supermercados para sostener el valor de 512 productos, entre los cuales figuran electrodomésticos y materiales para la construcción.

Frente a este panorama, el Presidente ha convocado -para el mes que viene- a industriales, empresarios y sindicalistas para llegar a un acuerdo Social y Económico. En primera instancia, el Gobierno nacional aspira a trabajar con una canasta de unos 300 productos de primera necesidad con un incremento de precios de solo el 5%. La segunda es tratar de encarrilar la situación, con un convenio en el que los actores económicos se comprometan a sostener cierta estabilidad en los precios. En ese camino, el Gobierno ha anunciado un aporte del sector público para sostener el nivel salarial, como es el caso de los cambios propuestos para que el impuesto a las Ganancias afecte a menos asalariados de la cuarta categoría. También existe la posibilidad de que avance la reducción de la carga del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para productos de primera necesidad de la canasta familiar, ampliada a artículos escolares. Eso es la antesala a las paritarias que se profundizarán hacia fines de febrero y marzo próximos.

Distintos informes privados sostienen que la inflación de este año oscila entre un 24% y un 30% anual, mientras que desde el Gobierno consideran que, tras la liberación del cepo y de las importaciones, los precios tienden a desacelerarse. En ese contexto, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, ha propuesto retrotraer los valores al 30 de noviembre. La economía argentina necesita estabilizarse y contar con indicadores confiables que sirvan de parámetros para proyectar inversiones, diseñar planes de negocios o recomponer salarios en un marco de previsibilidad, responsabilidad y acuerdo entre todos los sectores.

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