La temporada de verano en los Valles y la serranía

LA  GACETA
Por LA GACETA 28 Diciembre 2015
La temporada veraniega está próxima a comenzar. Por placer, por economía, miles de tucumanos se vuelcan a los valles y a las localidades serranas en busca de un descanso reparador. El año próximo, en pocos días, tendrá un atractivo extra en la primera quincena de enero porque el Rally Dakar 2016 volverá a pasar por nuestra provincia. En los dos días en que la competencia atravesará nuestro suelo, Tucumán ocupará un espacio destacado en los medios de comunicación, nacionales e internacionales, al igual que otras ciudades del NOA por donde pasará la carrera. Ello implica que la provincia debe estar a la altura de las circunstancias.

Pero también se debe pensar no sólo en este hecho trascendental, sino en toda la temporada. La seguridad es, sin dudas, uno de los aspectos importantes a considerarse. En localidades, como El Mollar o en San Pedro de Colalao, donde se vuelcan masivamente los jóvenes, se debe controlar que no haya excesos de ningún tipo. Los menores al mando de cuatriciclos han ocasionado en años anteriores accidentes trágicos; en ese sentido, la autoridad debe aplicar la ley que prohibe que estos conduzcan estos vehículos. La presencia de motorrebatadores también puso en guardia a los vecinos en Tafí del Valle en noviembre.

Una falencia importante que suele provocar el mal humor de los veraneantes es la escasez de cajeros automáticos. Por ejemplo, Tafí del Valle cuenta con muy pocos, totalmente insuficientes para la cantidad de gente que recibe durante la temporada; otro tanto ocurre con Amaicha, los que generalmente se hallan sin plata. En peores condiciones se encuentra Colalao del Valle que carece de este servicio y, por lo tanto, sus habitantes deben ir a Cafayate o a Santa María de Catamarca para sacar dinero. En esta última ciudad, también son escasos los cajeros y casi nunca funcionan todos. De manera que el viajero, desinformado de esta situación, puede verse en serios aprietos si no toma el recaudo de llevar dinero suficiente consigo. Los afectados por esta situación no sólo son los visitantes, sino también los mismos pobladores.

Los comerciantes deben tener cuidado con excederse en los precios; con frecuencia suelen señalar que el incremento de los productos que venden se debe al costo del flete. Y si bien es una tentación ganar en tres meses lo equivalente al resto del año, deben pensar que a corto plazo ello termina ahuyentando al visitante, especialmente al que viene de otras geografías o al que lo hace por primera vez. Es decir que esta estrategia abusiva termina dañando la imagen de la provincia. Si bien la ruta 307 se encuentra, en general, en buen estado entre Acheral y El Infiernillo, se debería advertir a los conductores que el tramo, entre este último punto y Amaicha del Valle, se halla en condiciones deplorables desde hace años, por lo tanto, deben conducir con precaución. No estaría de más que el Gobierno dispusiera patrullajes permanente en ese sector por si algún conductor tuviese algún percance y no quedara sin ser auxiliado.

También se debería advertir sobre la presencia de animales sueltos en la ruta, una realidad en la que la autoridad sigue mirando para otro lado y que ya ha ocasionado accidentes. Sería positivo que no sólo se realizaran controles de seguridad, sino también que se trabajara en la prevención para evitar accidentes o excesos, pensando siempre en el bienestar de los tucumanos y de quienes nos visitan.

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