Las advertencias de Lavagna

El ministro dijo que el FMI mantiene dudas.

14 Febrero 2004
El gobierno ha reconocido finalmente que no será posible pasar con éxito la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario si no mejoran las condiciones que están bloqueando la renegociación con los bonistas. Para que haya sido así fue menester que los voceros del organismo internacional lo mencionaran en sus advertencias sobre el tono de expresiones que les llegan desde Buenos Aires. Esa situación fue motivo de un intenso diálogo del presidente Kirchner con el ministro de Economía, en la que el tema de cómo habrá de satisfacerse la deuda de 3150 millones de dólares con FMI, pasó a segundo término, desplazado por las observaciones de Roberto Lavagna a la forma con que son tratados los acreedores privados en mensajes públicos de miembros del gobierno. Pareciera difícil hacer entender -según se comenta cerca del ministro- que, en definitiva, el directorio del Fondo, cuando se reúna para considerar el caso argentino, estará compuesto por delegados de países fuertemente afectados por la renegociación de la deuda. Lavagna ha señalado que el organismo mantiene dudas, no por las metas acordadas en su acuerdo contingente con el gobierno, que están sobrecumplidas, sino por la difícil negociación con los acreedores, a la que ha calificado de gaseosa y subjetiva.

La interna oficial
Por otra parte, la insistencia presidencial en que no se cumplirá el pago al organismo con reservas si no hay seguridad previa de que será aprobada la segunda revisión del acuerdo, ha dado lugar a una respuesta señalando los gravísimos efectos que provocaría un default de esa naturaleza. El Presidente reivindica así la figura de quien está solo contra todos, y tampoco con su ministro de Economía, de quien al momento de despachar estas notas se afirmaba que su paciencia estaba también cerca del desaliento. Hay sin embargo figuras del entorno kirchnerista que sopesan esa difícil realidad de las relaciones en el frente externo, desde una perspectiva tan particular como el fracaso de los piqueteros duros, señalado como una gran victoria política del Presidente que lo ayudará frente al gran reto advertido por Lavagna. Entre ellos el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, quien acaba de lograr que Kirchner nomine como procurador general a su allegado político Esteban Righi, para encargarse de los fiscales federales, motores institucionales de la justicia.
Ciertamente que si hubo una victoria táctica en el conflicto piquetero más duro, ha sido la de Kirchner, al lograr mediante la pasividad del sistema de seguridad el abandono del Ministerio de Trabajo y la liberación de la zona invadida. Mas ese peculiar modelo de violencia no ha desistido, provocando situaciones de inseguridad que enrarecen el contexto político de la gestión del gobierno, precisamente cuando más requiere de una imagen de seguridad jurídica. (De nuestra Sucursal)

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