“Frustramos la creación de un partido militar”, dijo Ramón Ortega

El ex gobernador dijo que en 1991 se presentó para ganarle a Antonio Bussi “porque nadie podría hacerlo, de eso mucha gente se olvida”. Saldrá su biografía, donde contará su historia artística y política. Dijo que Menem no fue el ideólogo de su postulación, como se cree.

14 Nov 2015
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MISIÓN CUMPLIDA. “Palito” Ortega y “Chiche” Aráoz se abrazan para festejar la victoria de 1991. la gaceta / archivo

Nació en el ex ingenio Mercedes, fue lustrín, vendió LA GACETA en su niñez, hacía barriletes con el papel de diario que le quedaba, emigró a Buenos Aires en busca de una vida mejor, se hizo cantante, fue famoso internacionalmente, lo apodaron “Rey” y fue gobernador de Tucumán (1991-1995). De novela, para escribirlo. Y lo hará. Así lo anunció ayer Ramón Bautista Ortega a la prensa, donde dijo que su biografía saldrá en dos volúmenes.

“Tenía conciencia de que debía rodearme de la mejor gente para gobernar, no importa del color que sea, yo no salí por el peronismo; lo contaré en el libro”, señaló. E hizo una afirmación llamativa: “tampoco lo conocía a (Carlos) Menem cuando andaba de campaña; un dirigente sindical me dijo que nos reuniéramos con él, le pidieron audiencia y allí lo conocí”. “Pero, en el imaginario de la gente quedó que Menem había sido el ideólogo de que me presentara como candidato. Después ellos hicieron lo de (Carlos) Reutemann”, añadió en referencia a la postulación del ex corredor de fórmula 1.

“Era todo un desafío personal, tenía que ganarle a (Antonio) Bussi; porque nadie podía ganarle, de eso mucha gente se olvida”, añadió “Palito”. En este punto, Ortega hizo otra revelación: “hace poco, alguien que estaba cerca del proyecto, me confesó que se estaba preparando a nivel nacional el partido militar si ganaba Bussi”. Señaló que en esa época le había llamado la atención que aparecieran intendentes bonarenses por Fuerza Republicana. “Es que ya estaban preparando la estructura nacional por si Bussi triunfaba y se consolidaba a través del voto popular; nosotros frustramos ese proyecto, no es un detalle menor para la historia misma del país”, acotó el ex mandatario.

Señaló que cuando se hizo cargo del Poder Ejecutivo la actividad azucarera estaba en crisis. “El kilo de azúcar en vagón puerta de ingenio valía entre 19 y 20 centavos y el costo de producción era de 21 centavos. Se aplicó el sistema de crédito de los warrants y secamos el mercado hasta que se llegó a los 35 y 40 centavos. Hasta (Domingo) Cavallo me habló para decirme ‘pará’”, contó.

Mucha gente me decía -recordó- que no enfrentara al “Malevo” Ferreyra y yo decía que no lo iba a juzgar, que lo haría la Justicia. “Políticamente pude haber tenido fracasos, pero me fue muy bien en la administración”, prosiguió y contó que un año antes de finalizar el mandato llamó a una licitación nacional para que se audite toda su gestión de gobierno. “Se investigó cómo se gastó cada centavo, me fui con la frente alta; pero me quedé cinco meses más en Tucumán para que me citen por algo; nadie lo hizo. No todos los gobernadores que vinieron después pueden decir lo mismo”, afirmó.

Ortega manifestó que le corrió un frío por la espalda cuando vio las imágenes de la represión del 24 de agosto en la plaza Independencia. “Me recordó épocas terribles, me dio vergüenza como tucumano explicar eso”, apuntó. Tras resaltar que el voto es secreto, en referencia a Daniel Scioli y a Mauricio Macri, señaló que el debate de mañana servirá para tener un panorama más claro, “en un escenario donde nadie tiene certeza, pese a que las encuestas favorecen a Macri”.

ANALISIS

Lo mismo, en off, pero 24 años atrás

Juan Manuel Asís - LA GACETA

Viernes 24 de octubre de 1991; poco después de las 18, despacho principal de la Casa de Gobierno; el interventor federal, Julio César Aráoz, lentamente recoge sus cosas del escritorio: papeles, fotos. Un cronista de LA GACETA -quien esto escribe- aguarda que le revele cuáles eran las 13 leyes que había firmado para facilitarle la gestión al futuro gobernador, Ramón Bautista Ortega, quien asumiría poco después, el 29. “Fueron consensuadas con Palito”, apuntó y señaló cuáles eran: prórroga de la emergencia económica, modificación de la ley de ministerios, congelamiento de vacantes en el Estado y la del presupuesto; entre otras. “Misión cumplida”, soltó y pasó a explicarla. “Chiche”, mientras observaba la oficina que lo tuvo como inquilino nueve meses, apuntó que su principal tarea política fue evitar la victoria de Antonio Bussi. (Aráoz estuvo tres años detenido acusado de “terrorista” de Montoneros en los setenta. Fue liberado en 1973, en Trelew). Para el cordobés era un orgullo haber impedido que el ex gobernador de facto de Tucumán llegara a la Casa de Gobierno. Sin embargo, en ese adiós habló más, en “off”, aunque después de 24 años y con lo que dijo Ortega, se puede blanquear sin considerar que se violó una regla periodística. Palabras más, palabras menos; Aráoz sostuvo que con el triunfo de “Palito” se había frenado una movida internacional para reavivar acciones de grupos militares en contra de las democracias latinoamericanas. Y casi usó los mismos términos de Ortega: se frustró un operativo político. No dijo, como se repetía en el peronismo de entonces que la Nación intervino a Domato para no perder el gobierno, sino que el objetivo político era de mayor dimensión.

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Ramón "Palito" Ortega
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