Si una gran industria tuviera que elegir una provincia para radicarse, seguramente hoy el último lugar donde asentaría sus inversiones sería Tucumán. El distrito más industrializado de la región no cuenta con gas para grandes consumos, por una serie de factores que se conjugan y que las autoridades nacionales y provinciales deben resolver de inmediato.
Un problema es la falta de capacidad de transporte del fluido desde boca de pozo, en Salta, hasta uno de los centros de distribución, como es Tucumán. En la plenitud de las campañas productivas de ingenios y citrícolas, durante el invierno, la provincia consume un promedio diario de 6 millones de metros cúbicos de gas natural, de los cuales la mitad es utilizada por las centrales termoeléctricas que operan en El Bracho. Debido a los problemas de transporte hay un déficit aproximado de 1 millón de metros cúbicos por día, que afecta directamente a las industrias que utilizan el llamado servicio "interrumpible", que puede suspenderse cuando escasea el fluido.
Este problema afectó a las industrias tucumanas en los últimos dos años y fue solucionado con asistencia proveniente de otras regiones del país y de grandes empresas que cedieron gas contratado en firme, pero que no emplearon. Para resolver este inconveniente hacen falta obras en Tucumán por U$S 25 millones, con un plazo de ejecución de 8 meses. O sea que este año no habrá soluciones por este lado, aunque en el Gobierno creen que en 2005 tiene que estar superado este escollo.
La actualización de las tarifas del gas -que posterga el Gobierno nacional- es la principal demanda de la empresa que transporta el fluido a Tucumán para concretar las inversiones que hacen falta con el fin de ampliar la capacidad del gasoducto. Igual exigencia plantean las empresas petroleras para perforar nuevos pozos que atiendan la demanda del combustible.
Este es el otro problema que afecta a las industrias tucumanas, y que ya se está instalando como tema de debate en el orden nacional. Sin importar las capacidades de los caños para transportar el gas, lo cierto es que este año directamente puede faltar el fluido para las grandes empresas, y no sólo para las de Tucumán. Un adelanto de esta situación se vio hace pocos días, cuando Gasnor tuvo que cortar el suministro a Santista Textil (ex Grafa) porque las petroleras no quisieron o no pudieron venderle el fluido que se necesitaba. Y eso que Santista es la única fábrica que usa este combustible que estaba en funcionamiento en la provincia. Si esta restricción se hubiera producido en plena zafra se podría haber generado un verdadero caos, con la mayoría de los ingenios y las citrícolas parados por no contar con gas.
El diagnóstico
Desde el Gobierno tucumano se están realizando todas las gestiones posibles para tratar de evitar un colapso energético este año. Las reuniones con funcionarios de los organismos nacionales que velan por el suministro son frecuentes y ya hay un diagnóstico acabado del problema. Las soluciones no son fáciles, pero la gravedad de la crisis exige una gran cuota de voluntad y decisiones oficiales firmes.
En el medio están los consumidores, grandes y pequeños, que sienten que el país retrocedió a tiempos ya olvidados, cuando eran frecuentes las interrupciones en la energía. En el tira y afloja por la actualización de las tarifas, las industrias tienen que adaptar sus maquinarias para utilizar bagazo o carbón como combustible, en un país que se da el lujo de exportar gas. Precisamente era el gas en abundancia lo que hasta hace escasos dos años transformaba a Tucumán en una provincia interesante para instalar industrias. Hoy el mayor logro sería que no desaparezcan las existentes.







