Derrames cloacales

Un problema que se extiende por muchas zonas de San Miguel de Tucumán.

02 Febrero 2004
Los derrames cloacales constituyen un problema de larga data en Tucumán. Prácticamente todos los barrios, sin contar algunas cuadras dentro del sector céntrico comprendido entre las cuatro avenidas, registran algún lamentable y oloroso incidente. Ahora le tocó el turno al barrio Obispo Piedrabuena. En la cuadra de Salas y Valdés al 1.200, en la intersección con Raúl Colombres (a escasas 20 cuadras de la plaza Independencia y de la Casa de Gobierno), existe una pérdida cloacal que ya tiene más de una semana de antigüedad. Esto trajo aparejada una serie de consecuencias negativas para la zona, de las cuales la más palpable es el mal olor que invadió a todo el barrio. Claro que el problema no es nuevo. Vecinos de la zona denunciaron que el afloramiento de aguas servidas es ya un problema crónico en el lugar. Por eso, va siendo tiempo de que las autoridades responsables tomen cartas en el asunto y solucionen el problema de una buena vez. No sólo por los riesgos de contaminación, sino también por el peligro potencial para toda la ciudad en tiempos de proliferación de moscas y mosquitos transmisores de enfermedades virósicas como el dengue.

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