El "general" se quedó sin frenos

La velocidad que imprime a su gestión ha provocado inútiles enfrentamientos en la Casa de Gobierno.

01 Febrero 2004
Por Federico van Mameren

Algo hicieron mal. Esa es la conclusión más clara a la que arribaron el gobernador y el vicegobernador cuando se miraron de frente.
Dos hombres acostumbrados al beso y al abrazo fácil se saludaron tibiamente, como midiendo cada movimiento del otro. Como desconfiando.
Ninguno de los dos sabe callar. El vice demora más en empezar a hablar, pero después hay que esperar un largo tiempo hasta que llega el silencio. En cambio, el número uno tiene gran ansiedad por hablar, y eso lo lleva muchas veces a equivocarse.
Se miraron, se midieron, e intentaron mostrar distensión. Aún no la hay.
Cuando se abrió el despacho del gobernador, el primero en decir algo -obviamente- fue precisamente José Alperovich. Se adelantó para decir que no ocurre nada y que todo pasa, por una necesidad de los medios que sólo buscan publicar malas noticias.
Es tal su obsesión por que se diga sólo lo que piensa, que se contradice a sí mismo. Desde el jueves pasado no hizo más que despotricar contra el vicegobernador, a quien llegó a sentir como un traidor cuando la Legislatura no aprobó las leyes tal como él pretendía.
Se montó un operativo en Casa de Gobierno donde muchos "sijosesistas" intentaron suavizar el enojo y acercar posiciones entre Fernando Juri y Alperovich. Para peor, ambos, en el afán de disimular sus errores y sus fallas, dijeron una gran obviedad: "vamos a trabajar juntos por la provincia". Si ese fue el compromiso, entonces ¿qué hicieron hasta ahora, durante estos 90 días de gestión?
En el mismo momento en que se miraron a los ojos, se dieron cuenta de sus errores. El mayor fue haber buscado la intermediación de Julio Miranda para solucionar el conflicto.
-"Algo hemos hecho mal si necesitamos de Miranda para entendernos"-.Cuando Alperovich se sintió traicionado por Juri, salió corriendo a buscarlo a Miranda. Ese fue un verdadero paso en falso: desdibujó al gobernador que venía despotricando contra la gestión anterior y terminó usando de salvavidas a su "papá" político, Julio Miranda.
Juri, mientras tanto, se sentó a esperar en los Valles. Pasó días escuchando a Alperovich "despacharse" contra Miranda y al ex gobernador criticando al actual mandatario. Pero escondieron todo su encono para sacarse la foto y dejarlo fuera a Juri. Por eso siguió esperando.
Cuando le tocó el turno al vicegobernador, Miranda pidió pista para salir en la foto. Era una forma de mostrar cuán útil es su figura para asegurar la gobernabilidad del peronismo.
"Para qué te peinás si no vas a salir en la foto", le dijeron Juri y Alperovich a Miranda, y ni siquiera lo invitaron al convite.
La señal fue clara: "nosotros somos el poder. Y si no nos peleamos, ganaremos ambos y la provincia también".
Ni Alperovich ni Juri salieron contentos de la reunión. La tensión no fue fácil de disimular. Sin embargo, firmaron una tregua para recuperar la confianza del uno sobre el otro.

El problema que viene
Las buenas intenciones y la búsqueda de entendimiento pueden tener patas cortas. El día que empiece a delinearse el presupuesto final de la Provincia (a mediados de este mes) habrá nuevos chisporroteos.
Juri no encuentra la forma de contener el gasto en la Cámara. Los 29 millones de pesos que administró Sisto Terán el año pasado tenían una gran billetera por detrás. Tanto la Secretaría del Interior como la propia Secretaría General de la Gobernación fueron un auxilio financiero para la Cámara que expiró.
Alperovich no está dispuesto a repetir esa historia. Al menos esa es la postura declamativa del Poder Ejecutivo que ya ha dado muestras de algunas contradicciones, que ponen en duda esto.
De todos modos, de ser así Juri cuenta las monedas y, en base a los gastos que tiene hoy, calcula que los 29 millones de pesos no le permitirán llegar a fin de año.
Los tiempos de las cacerolas y de los políticos que son silbados o escrachados en público, ya pasaron. Sin embargo, a nadie le caerá bien un incremento de la partida presupuestaria de la Legislatura. Ese es el gran dilema que enfrenta el vicegobernador y es difícil que Alperovich lo acompañe en la decisión.
La cifra que necesita el presidente de la Cámara no se cuenta por miles sino en cifras que tienen seis ceros. La comisión de Hacienda de la Legislatura está comandada por el oficialismo que hasta ahora se mantuvo mudo. Ellos son José Alberto Cúneo Vergés, Víctor Lossi, Alejandro Martínez, Daniel Herrera y Beatriz Avila. La oposición es sólo un dibujo en el que aparecen el bussista José Costanzo y el radical Jorge Mendía, quien además tiene un buen diálogo con la Casa de Gobierno.
Los números en la Legislatura siempre fueron un tema escondido por los distintos presidentes; especialmente, por el ex bussista Raúl Topa, quien hasta hoy tiene el récord al haber gastado, el último año, unos 43 millones de pesos.
Topa salió airoso de tamaño papelón, pero su carrera política terminó rápidamente. Juri, en cambio, es un hombre que tiene la sucesión del peronismo y que es un candidato a gobernador en cualquier momento para el peronismo. Este incremento le costará un fuerte desgaste si no hay argumentos valederos para que la sociedad justifique que la Legislatura tiene que gastar más.
El 29 de octubre pasado, el "general" Alperovich se subió a un fórmula 1 y nunca se bajó. Al contrario, todos los días aprieta más el acelerador con el fin de mostrar una gestión activa. Alguna vez se pensó que la intención era diferenciarse de la ralentizada administración mirandista. Pero, luego de sus reuniones publicitadas con Miranda, empezó a perder credibilidad en algunos gestos y en algunas de sus palabras.
Su equipo desde los boxes recomienda bajar la velocidad. Pero el "general" no los oye. La desobediencia a su equipo le trae problemas en cada curva o en cada chicana que aparece en el horizonte. Así termina produciendo enfrentamientos incomprensibles que sólo producen desgastes que después tienen que andar subsanando los propios "sijosesistas".
¿De qué le sirve al "general" mostrarse con Miranda o con Juri hoy y despotricar contra el peronismo que lo antecedió mañana? Es incomprensible.
Los enfrentamientos porque sí, sin justificativos y sin un objetivo claro, sólo servirán para que, en alguna curva, el "general" se termine estrellando. Alperovich ha capitalizado en 90 días popularidad y logró diferenciarse de la gestión anterior. Pero si sigue esperando que todo sea según su voluntad y que se hable sólo de lo que él considera positivo, habrá perdido una gran oportunidad.

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