No robarás

Por Roberto Delgado

31 Enero 2004
Cascotazos. El que tiene el poder reparte mandobles a quienes le hacen sombra o le ponen palos en la rueda. Eso hizo el gobernador, en forma velada, cuando criticó a toda la dirigencia que gobernó Tucumán en los últimos 20 años. "Tienen que entender que la mejor forma de hacer política es no robar", dijo en Leales, al explicar que él, con la misma cantidad de dinero que tenía su antecesor Julio Miranda, hace obras. "Yo les digo que voy a gastar lo mismo que el año pasado, pero con la diferencia de que ahora van a ver obras. No hay intermediarios, pero sí compromiso con la gente. A dónde fue ese dinero, es una pregunta que tiene una sola respuesta", sentenció.
En el mismo acto trató de aplacar los ánimos, al pedir: "no busquen peleas" con el vicegobernador Fernando Juri, luego del distanciamiento que existió entre los dos, y tras la panfleteada de que fue víctima Juri. Este episodio -y la súbita manifestación de los remiseros de "Cinco estrellas"- hicieron pensar que podía haber un clima político tenso, sin que se entendiera claramente cuáles son los motivos.
¿A quién se refería Alperovich cuando dijo que el año pasado gastaban la misma plata que ahora él, pero sin hacer obras? ¿A Miranda, cuyos hombres, olvidados en el esquema actual de Gobierno se refugian en la Legislatura, ya sea como legisladores o como asesores? Por caso, ahí están el ex ministro Manuel Pedernera, quien dejó un tranquilo cargo en la Justicia por una fugaz tarea política y quedó sin el pan y sin la torta. Ahí está Juan Carlos Ramírez, ex director de Minería, quien colaboró para la llegada de este Gobierno y quedó fuera. Cierto es que no todos los ex funcionarios están en la Legislatura, como ser el ex director de Transporte Enrique Romero, que desde su rol de afiliado al PJ se transformó en un crítico de la gestión.
Otros ex funcionarios no se manifiestan opositores, pero igual hacen enojar al mandatario, por ejemplo el ex secretario de Gobierno Luis Acosta, quien desde su cargo de ombudsman planteó que es inconstitucional el revalúo impositivo. El gobernador sugirió que el planteo era político. Y pese a que no quiere hablar de política, vuelve a hacer alusión a cosas que le molestan, como la anterior gestión de la Caja Popular, que encabezó Carlos Cisneros, quien hoy comparte con Miranda y con Juri el poder en el PJ.
En política nada es gratuito.
Alperovich mezcló muy bien los hechos impactantes de su gestión (hacer obras) con una verdad a medias. El no cuenta con el mismo dinero que Miranda: ahora la coparticipación nacional se multiplicó (entra mucho más dinero que hace un año) y la recaudación de Rentas será un récord, y no será en bonos, como durante la gestión Miranda.
Pero el planteo es válido: el gobernador no está desviando la plata a bolsones ni a pagos a intermediarios políticos, vulgarmente llamados "punteros". ¿Robó la gente del gobierno anterior? Alperovich quiere sugerirlo, pero por ahora no va a la Justicia. El nuevo fiscal anticorrupción está aburrido, porque recibió apenas 30 denuncias en un año, contra las 360 que heredó del anterior fiscal y que tienen lento trámite. ¿Robaron o no antes? Si robaron, ¿no deberían ser investigados? El actual secretario de Coordinación con Comunas y Municipios, Sergio Mansilla, dijo que en la gestión anterior los comisionados dibujaban las boletas e inventaban compras para cerrar sus números. Tendría que denunciarlos, y buscar mecanismos para evitar que vuelvan a hacer dibujos e inventos. A menos que todo esto sea sólo pirotecnia verbal.
El peor estigma de un dirigente es el séptimo mandamiento, porque la gente, en general, piensa que los políticos roban. El mismo Alperovich avala esa idea para potenciar su imagen. Por eso mismo, un fiscal ya debería estar investigando de oficio su denuncia.

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