Taylor Swift, la doncella que le torció el brazo a la industria de la música

Cantantes y productores se unieron a la rubia intérprete en una lucha por el pago de regalías en la difusión de canciones por la red. Por Ben Sisario / New York Times

AGUERRIDA. La estrella pop inició una resistencia en el negocio musical. reuters AGUERRIDA. La estrella pop inició una resistencia en el negocio musical. reuters
09 Agosto 2015
Se conoce a los músicos por expresarse sobre todo tipo de problemas, como por ejemplo: los derechos humanos, la política o el medio ambiente. Sin embargo, poco dicen sobre cómo debería operar el negocio de la música, propiamente dicho. Una costumbre que ya ha comenzado a cambiar.

Cuando en junio pasado, la siempre elegante y correcta Taylor Swift reprendió públicamente a Apple por los pagos de regalías, la compañía revirtió su posición y la acción de Swift fue tomada como una rotunda victoria por todo el mundo de la música. Sin embargo, sólo fue el ejemplo más prominente de una creciente tendencia de activismo concentrado en el sector que emprendieron toda una gama de artistas, desde las grandes estrellas que asumen una posición de principios, hasta músicos de clase media que tienen que preocuparse por cómo cubrir los gastos.

“Nos encontramos en un punto de inflexión”, dijo el cantante David Byrne, antes integrante de Talking Heads, que ha sido muy franco sobre la economía detrás de la música digital. “Los músicos, sus representantes y muchos otros están frustrados. La caja negra de las transacciones ocultas en el negocio de la música, si bien no son ilegales, son una receta para las triquiñuelas”, señaló.

El activismo ha asumido diversas formas. Jay Z, por ejemplo, pagó 56 millones de dólares por una suscripción al servicio de transmisión directa Tidal, pero se han calificado como torpes sus esfuerzos por comercializarlo como una alternativa amigable con el artista. Prince, Neil Young y Swift retiraron su música de algunas agencias de transmisiones directas, y varios músicos han pedido que haya mayor transparencia en cuanto a cómo opera el sector de la música.

Por las regalías

En las últimas semanas, docenas de intérpretes y bandas, incluidas R.E.M., Common, Chuck D y Public Enemy, recurrieron a los medios de comunicación para apoyar una iniciativa de ley federal en Estados Unidos, por la cual se requeriría que las estaciones de radio paguen regalías a los intérpretes.

Los medios han permitido el debate, lo cual refleja los cambios en las actitudes de muchos artistas hacia la economía en línea. “El apoyo que estamos viendo, en términos del ámbito y la cantidad de artistas, ya sea que se trate de alguien que es un músico de clase trabajadora hasta alguien que es muy exitoso, no tiene precedente”, dijo Ted Kalo, el director ejecutivo de MusicFirst, una coalición de cabildeo que incluye a sellos discográficos y organizaciones de músicos. Eso ayudó a organizar una campaña en los medios.

La economía detrás de las descargas es relativamente simple: es común que un 70 % del precio al menudeo de una canción vaya a la disquera que, a su vez, paga a sus músicos de acuerdo con los contratos. Sin embargo, con las transmisiones directas, el sistema es complejo y a menudo opaco; como quedó claro en mayo, cuando un contrato de licencias obsoleto entre Sony y Spotify se filtró en Internet y se mostraron las complejas fórmulas que se utilizan para computar las tarifas de la transmisión directa.

Errores de relaciones públicas a principios de los 2000 provocaron que muchos músicos no hablaran francamente sobre los problemas económicos, según dijeron los artistas y ejecutivos. Ellos incluyen las demandas del sector de la música contra miles de seguidores que compartían archivos en línea, así como el escarnio que recibió la banda Metálica después de que demandó a Napster por violación del derecho de autor. Sin embargo, el cambio hacia las transmisiones directas en los últimos años ha provocado que muchos músicos investiguen los cambios en el negocio y los comenten en internet. Entre ellos están artistas independientes, como David Lowery de la banda Cracker; Zoe Keating, una chelista que ha documentado sus regalías en Internet, y Blake Morgan, un cantautor, dueño de una pequeña compañía discográfica. Todos ellos comenzaron la campaña en línea #IRespectMusic, para atraer la atención hacia el problema.

Amargura

Por otra parte, músicos y cantautores de todo tipo han empezado a quejarse, a menudo con amargura, de los reducidos pagos de regalías que hay en las transmisiones directas de la música. Por ejemplo, en 2014 Bette Midler habló en contra de Pandora y Spotify, y Aloe Blacc dijo que ganó solo 4.000 dólares en regalías como compositor de letras en 168 millones de transmisiones directas de “Wake Me Up”, el éxito de Avicii que él ayudó a escribir y que tocó Pandora.

En respuesta, muchas agencias de transmisiones directas señalan que sus acciones son una fuente legal, en crecimiento rápido de ingresos en el sector a medida que caen en picada las ventas de CD y las descargas. Pandora dice que ha pagado casi 1.500 millones de dólares en regalías desde que comenzó hace una década, y Spotify, que está en internet desde 2008, dice que ha desembolsado 3.000 millones de dólares. No obstante, se sigue debatiendo acaloradamente qué porcentaje de ese dinero llega hasta los bolsillos de los músicos.

El negocio

Melvin Gibbs, un bajista de jazz en Nueva York y presidente de la Coalición de Creadores de Contenidos, dijo que la baja en las regalía -recordó que alguna vez le dieron un cheque por tres centavos de dólar- fue un factor que lo llevó a estudiar los modelos de negocios de empresas de internet que ofrecen abundante música en forma gratuita o con suscripciones a precios bajos.

“Ninguna de estas compañías que supuestamente están en el negocio de la música, de hecho están en el negocio de la música”, dijo Gibbs. “Están en el negocio de la agregación de datos. Están en el negocio de la venta de anuncios. El valor de la música no significa nada para ellos”, aclaró.

A pesar de las crecientes quejas de los músicos de clase media, siguen siendo las estrellas las que tienen el mayor impacto. Cuando Apple se preparaba para sacar su nuevo servicio de transmisiones directas, Apple Music, sellos discográficos independientes en todo el mundo dijeron que era injusta la negativa de la empresa a pagar regalías por las transmisiones de prueba. Sin embargo, Apple no cedió hasta que Swift la regañó en un blog, con lo cual, la compañía cambió de rumbo en cuestión de horas. Así es el negocio.

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