27 Enero 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Mientras el presidente Kirchner comienza su importante agenda de trabajo en Madrid, el directorio del Fondo Monetario se prepara para la consideración del primer tramo de su acuerdo contingente con nuestro país, cuya aprobación fue anticipada hace una semana, pero ahora es motivo de preocupaciones. El jefe del gobierno ha viajado con la seguridad de que el organismo internacional dará el visto bueno rápidamente antes de su regreso a Buenos Aires, pero la subdirectora Ann Krueger ha dejado dudas de que ello pueda ocurrir esta semana. El angosto y tortuoso callejón por el que transitan las relaciones con el Fondo siempre debe recorrerse cada vez que el Presidente viaja al exterior para enfrentar problemas vinculados con la deuda o con las empresas extranjeras de servicios; en esta ocasión las españolas, que tienen un mal recuerdo del viaje anterior, hace seis meses. Precisamente, estos dos puntos fueron abordados por la señora Krueger durante el fin de semana último, quien emitió juicios que han molestado en el gobierno, pues ni la deuda con bonistas, ni las tarifas de servicios son temas del FMI, como ella misma reconoció.
Desconfianza
Pero lo cierto es que, impertinentes o no, las expresiones de la funcionaria internacional han coincidido, en tiempo y en concepto, con las del secretario del Tesoro norteamericano, John Snow, y otros pontífices de las finanzas internaciones, al señalar rigidez y ausencia de buena fe en el manejo de ambos temas. Tras esas observaciones subyacen los discursos y declaraciones con que se manejan dichas cuestiones en nuestro país, y que producen desconfianza entre los inversores; especialmente los futuros, ha puntualizado Krueger. El viaje de Kirchner asume así un carácter probatorio, pues allí deberá dejar tranquilos a los empresarios con intereses en la Argentina, aunque sin renunciar por ello a la revisión de contratos; como solemos repetir aquí, prudencia en los modos y fuerza en las cosas. Es muy difícil explicar en el exterior cómo es el estilo presidencial, que aquí comienza a ser conocido en su exacta dimensión. Por cierto que Kirchner era casi un desconocido antes de que el ex presidente Duhalde le ofreciera su candidatura, pero durante este viaje a Madrid deberá demostrar condiciones negociadoras imprescindibles para los problemas en que se encuentra el país.
Tres solicitudes
El Gobierno ha sobrecumplido los compromisos macroeconómicos que el directorio del Fondo Monetario debe considerar mañana para la aprobación del primer tramo del acuerdo, pero el tema no termina en esas cuestiones fundamentales. También figuran tres solicitudes para diferir el cumplimiento del paquete de antievasión, la compensación a los bancos por la pesificación, y el nuevo salvataje para deudores hipotecarios que, a juicio del organismo internacional, afecta a la seguridad jurídica. Es muy probable que ninguno de esos tres problemas pueda impedir una decisión favorable. (De nuestra Sucursal)
Desconfianza
Pero lo cierto es que, impertinentes o no, las expresiones de la funcionaria internacional han coincidido, en tiempo y en concepto, con las del secretario del Tesoro norteamericano, John Snow, y otros pontífices de las finanzas internaciones, al señalar rigidez y ausencia de buena fe en el manejo de ambos temas. Tras esas observaciones subyacen los discursos y declaraciones con que se manejan dichas cuestiones en nuestro país, y que producen desconfianza entre los inversores; especialmente los futuros, ha puntualizado Krueger. El viaje de Kirchner asume así un carácter probatorio, pues allí deberá dejar tranquilos a los empresarios con intereses en la Argentina, aunque sin renunciar por ello a la revisión de contratos; como solemos repetir aquí, prudencia en los modos y fuerza en las cosas. Es muy difícil explicar en el exterior cómo es el estilo presidencial, que aquí comienza a ser conocido en su exacta dimensión. Por cierto que Kirchner era casi un desconocido antes de que el ex presidente Duhalde le ofreciera su candidatura, pero durante este viaje a Madrid deberá demostrar condiciones negociadoras imprescindibles para los problemas en que se encuentra el país.
Tres solicitudes
El Gobierno ha sobrecumplido los compromisos macroeconómicos que el directorio del Fondo Monetario debe considerar mañana para la aprobación del primer tramo del acuerdo, pero el tema no termina en esas cuestiones fundamentales. También figuran tres solicitudes para diferir el cumplimiento del paquete de antievasión, la compensación a los bancos por la pesificación, y el nuevo salvataje para deudores hipotecarios que, a juicio del organismo internacional, afecta a la seguridad jurídica. Es muy probable que ninguno de esos tres problemas pueda impedir una decisión favorable. (De nuestra Sucursal)







