27 Enero 2004 Seguir en 
"Escoba nueva barre bien", reza un conocido refrán. Y, en Tucumán, esta afirmación tiene una pasmosa actualidad. En su afán por demostrar que esta vez van a cumplir con lo que el pueblo reclama, las nuevas autoridades se han enfrascado en una serie de necesarios y bienvenidos arreglos en distintos sectores públicos.
Calles, veredas y sistema de iluminación gozan ahora de una auspiciosa lavada de cara. Pero, una vez más, los funcionarios priorizaron al centro y al sector comprendido entre las cuatro avenidas (tal vez porque es el que más gente concentra durante la semana) para hacer las obras, dejando a los barrios una vez más en el olvido. Tal es el caso del barrio Ciudadela, donde la oscuridad y la basura son monedas corrientes. Sobre todo, en el predio que ocupaba el ex Mercado de Abasto, donde reinan la desolación, el abandono absoluto y la delincuencia.
Seguramente algún turista, ávido por conocer los viejos rincones de la ciudad, se quedará sorprendido al ver el contraste entre el bullicioso centro, iluminado y limpio, con ese popular barrio sucio y en absoluta penumbra. Y tan sólo a una distancia de muy pocas cuadras.
Calles, veredas y sistema de iluminación gozan ahora de una auspiciosa lavada de cara. Pero, una vez más, los funcionarios priorizaron al centro y al sector comprendido entre las cuatro avenidas (tal vez porque es el que más gente concentra durante la semana) para hacer las obras, dejando a los barrios una vez más en el olvido. Tal es el caso del barrio Ciudadela, donde la oscuridad y la basura son monedas corrientes. Sobre todo, en el predio que ocupaba el ex Mercado de Abasto, donde reinan la desolación, el abandono absoluto y la delincuencia.
Seguramente algún turista, ávido por conocer los viejos rincones de la ciudad, se quedará sorprendido al ver el contraste entre el bullicioso centro, iluminado y limpio, con ese popular barrio sucio y en absoluta penumbra. Y tan sólo a una distancia de muy pocas cuadras.







