26 Enero 2004 Seguir en 
Nuevamente será un fracaso la campaña sojera en Tucumán. Más allá de lo que ocurra con las lluvias de aquí en más, las pérdidas de rindes por la falta de humedad al momento de la siembra ya son cuantiosas. Si todo sigue como ahora, con un clima absolutamente adverso para el sector, es posible que se termine cosechando la mitad del volumen previsto. Una mala etapa, por donde se la mire.
La siembra se desarrolla en una superficie de 230.000 hectáreas, y se esperaba una cosecha superior a las 600.000 toneladas. Tan buenas eran las perspectivas que algunos especialistas del INTA Banda del Río Salí habían anticipado que la campaña podía arrojar 800.000 toneladas en la provincia, un récord absoluto, siempre y cuando las condiciones climáticas y sanitarias fueran excepcionales. En la actual coyuntura, ya se habla de una trilla de apenas 300.000 toneladas.
Cuando las pérdidas son de estas magnitudes, el daño alcanza a todos, en mayor o en menor medida. Sin embargo, como suele ocurrir, el profesionalismo en el campo se notará de nuevo, como ocurre habitualmente en las crisis. Aquellos productores que se organizaron para cultivar la soja en campos distantes entre sí repartieron los riesgos y, en consecuencia, tienen mayores chances de lograr rendimientos aceptables.
Situaciones diferentes
El estado de la soja varía según la zona. Por ejemplo, los campos sembrados en la zona de Burruyacu presentan una mejor situación general que los ubicados al este de Cruz Alta y Leales, y al sur de La Cocha. También obtendrán mejores resultados aquellos productores que antes de sembrar analizaron que el año pasado fue muy seco en general y, por lo tanto, optaron por prescindir de cultivar trigo en el invierno, calculando que este grano consumiría la poca agua que había en los suelos. Los especialistas del sector sostienen que fue un error producir trigo en 2003, porque se sabía que el agua no abundaría durante el resto del año, lo que incidiría directamente en la siembra de soja. Muchos analizaron la situación de esta manera y hoy están sobrellevando mejor la campaña sojera.
En la provincia, sólo un 20% de la soja está creciendo bien. El resto sufre las consecuencia de la falta de agua, en diferentes niveles. Hay entre 40.000 y 50.000 hectáreas ya sembradas que presentan graves problemas por la seca.
Al maíz no le va mejor. Los productores están terminando de sembrar en las escasas 30.000 hectáreas previstas, y los cultivos muestran un bajo nivel de crecimiento.
Los precios siguen en alza
Obviamente, el estado de ánimo de los sojeros está por el piso en lo que a, aspecto productivo se refiere. Pero se ilusionan con los precios de la soja, que no encuentran un techo. En los últimos 20 días la cotización a futuro de la oleaginosa trepó $ 45 la tonelada, y superó los $ 700. Toda una tentación para sembrar, aun fuera de término y pese a las dificultades que genera el clima tucumano.
Los agricultores tienen previsto sembrar hasta el último día de este mes, a sabiendas de que día que pasa es igual a pérdidas de rindes. La posibilidad de ganar mucho dinero, como ocurrió en las dos últimas campañas, supera cualquier obstáculo, aun si este se presenta en la forma de tierra yerma. Los altos precios de la soja llevaron a que este año se descuide la salud de los campos, que desde hace varias temporadas vienen siendo castigados con el cultivo de la oleaginosa, lo cual también incide en los rendimientos finales. La falta de rotación de la soja con el maíz ya se siente en los resultados, pero fundamentalmente hará eclosión en el futuro, cuando la tierra pierda toda su vida útil.
La siembra se desarrolla en una superficie de 230.000 hectáreas, y se esperaba una cosecha superior a las 600.000 toneladas. Tan buenas eran las perspectivas que algunos especialistas del INTA Banda del Río Salí habían anticipado que la campaña podía arrojar 800.000 toneladas en la provincia, un récord absoluto, siempre y cuando las condiciones climáticas y sanitarias fueran excepcionales. En la actual coyuntura, ya se habla de una trilla de apenas 300.000 toneladas.
Cuando las pérdidas son de estas magnitudes, el daño alcanza a todos, en mayor o en menor medida. Sin embargo, como suele ocurrir, el profesionalismo en el campo se notará de nuevo, como ocurre habitualmente en las crisis. Aquellos productores que se organizaron para cultivar la soja en campos distantes entre sí repartieron los riesgos y, en consecuencia, tienen mayores chances de lograr rendimientos aceptables.
Situaciones diferentes
El estado de la soja varía según la zona. Por ejemplo, los campos sembrados en la zona de Burruyacu presentan una mejor situación general que los ubicados al este de Cruz Alta y Leales, y al sur de La Cocha. También obtendrán mejores resultados aquellos productores que antes de sembrar analizaron que el año pasado fue muy seco en general y, por lo tanto, optaron por prescindir de cultivar trigo en el invierno, calculando que este grano consumiría la poca agua que había en los suelos. Los especialistas del sector sostienen que fue un error producir trigo en 2003, porque se sabía que el agua no abundaría durante el resto del año, lo que incidiría directamente en la siembra de soja. Muchos analizaron la situación de esta manera y hoy están sobrellevando mejor la campaña sojera.
En la provincia, sólo un 20% de la soja está creciendo bien. El resto sufre las consecuencia de la falta de agua, en diferentes niveles. Hay entre 40.000 y 50.000 hectáreas ya sembradas que presentan graves problemas por la seca.
Al maíz no le va mejor. Los productores están terminando de sembrar en las escasas 30.000 hectáreas previstas, y los cultivos muestran un bajo nivel de crecimiento.
Los precios siguen en alza
Obviamente, el estado de ánimo de los sojeros está por el piso en lo que a, aspecto productivo se refiere. Pero se ilusionan con los precios de la soja, que no encuentran un techo. En los últimos 20 días la cotización a futuro de la oleaginosa trepó $ 45 la tonelada, y superó los $ 700. Toda una tentación para sembrar, aun fuera de término y pese a las dificultades que genera el clima tucumano.
Los agricultores tienen previsto sembrar hasta el último día de este mes, a sabiendas de que día que pasa es igual a pérdidas de rindes. La posibilidad de ganar mucho dinero, como ocurrió en las dos últimas campañas, supera cualquier obstáculo, aun si este se presenta en la forma de tierra yerma. Los altos precios de la soja llevaron a que este año se descuide la salud de los campos, que desde hace varias temporadas vienen siendo castigados con el cultivo de la oleaginosa, lo cual también incide en los rendimientos finales. La falta de rotación de la soja con el maíz ya se siente en los resultados, pero fundamentalmente hará eclosión en el futuro, cuando la tierra pierda toda su vida útil.







