Aguas servidas

En varias zonas el olor nauseabundo es inaguantable.

23 Enero 2004
La afluencia de aguas servidas es una constante en distintos puntos de la ciudad. Muchas veces, este problema se debe a la vetusta red cloacal que recorre la mayoría de las calles de la ciudad. Pero otras, obedece a la desidia de algunos funcionarios. Esto es lo que sucede en la intersección de avenida Siria y Delfín Gallo, en pleno acceso Norte de la ciudad, donde desde hace un par de días brota a borbotones líquido cloacal de una alcantarilla. Además de entorpecer el tránsito, las aguas servidas generan un olor nauseabundo que llega hasta la primera vía de la avenida, ubicada a casi siete cuadras de distancia. Los líquidos malolientes corren a lo largo de la calle, y provocan malestar en la gente que espera los colectivos en las paradas ubicadas a lo largo de la avenida Siria. Con las tormentas, el problema se agrava aún más, ya que el agua se acumula a lo largo de Delfín Gallo. Esta situación, sumada a las elevadas temperaturas del verano y a la proliferación de moscas mosquitos y otros insectos, hace que la intervención de las autoridades sea urgente. De lo contrario, las enfermedades estarán a la orden del día en esa zona de la ciudad.

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