20 Enero 2004 Seguir en 
Los vecinos de Tafí Viejo padecen, desde hace un tiempo, toda serie de privaciones respecto de los servicios básicos. Los cortes de agua son frecuentes y prolongados (en algunos barrios pasan hasta días enteros sin el vital elemento), la luz se corta con cada tormenta y la recolección de residuos suele ser discontinua en algunos sectores. A todos estos dramas cotidianos se agregó, en los últimos días, la falta de iluminación en las principales calles del centro de la ciudad. Desde hace un par de días, transitar por la calle Uttinger o por Monteagudo, por nombrar sólo un par de ejemplos, es una verdadera y peligrosa aventura. No sólo porque las veredas se convierten en una boca de lobo, con el peligro que esto encierra para el peatón, sino porque la oscuridad es elegida por sujetos de malvivir que, a altas horas de la noche, suelen sorprender a quienes circulan por estas arterias. La situación se complica porque la mayoría de los vecinos, para ahorrar energía, deja de iluminar el frente de sus casas, y colabora aún más con la oscuridad reinante. Es tiempo, entonces, de que la Municipalidad tome cartas en el asunto para evitar daños mayores.







