EN BRASILIA. Una simpatizante del PT se toma una foto con Dilma Rousseff. reuters
28 Septiembre 2014 Seguir en 
SAN PABLO.- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recuperó impulso en una apretada carrera electoral cuyo ganador final sigue siendo incierto a una semana de las elecciones, llevando a cabo una serie de ataques para imponerse a su gran rival, Marina Silva. En una dura ofensiva, Rousseff está aprovechando su ventaja en fondos y espacios televisivos para recortar apoyo a Silva, una veterana ambientalista que provocó un gran impacto en las encuestas pese a llegar tarde a la carrera electoral, si bien muchos votantes siguen siendo fieles a su candidatura.
Todo apunta a que la presidenta se quedará con la mayor parte de los votos el 5 de octubre en primera vuelta, pero las encuestas muestran una lucha codo a codo en una esperada definición tres semanas más tarde. Los anteriores sondeos mostraban a Silva en el liderazgo en el balotaje, pero la ventaja de Rousseff por más de cinco a uno en fondos y publicidad le dieron una base inagotable para lanzar ataques, dudando de la capacidad de Silva para ejercer el cargo y destacando su compromiso con políticas impopulares.
“Giro a la derecha. Recálculo. Giro a la izquierda. No, cambié de opinión a la derecha”, dice una voz femenina que simula ser la de un navegador GPS, en un anuncio radial que se burla de los cambios en la plataforma de Silva. “Si como candidata Marina está cambiando siempre de dirección, imagínese como líder”, agrega.
Rousseff incrementó su apoyo para la primera vuelta a un 40 %, desde un 37 % en el sondeo publicado del septiembre, mientras que el respaldo a Silva bajó a un 27 %, desde el 30 % previo. El candidato de centro Aécio Neves, el favorito del mercado, subió un punto a un 18 %, informó Datalfolha.
Pese a todo, Rousseff podría acabar perdiendo en segunda vuelta. Las dos candidatas dispondrán finalmente del mismo tiempo televisivo y se espera que Silva atraiga más seguidores de los candidatos eliminados en la primera votación.
“Va a ser la campaña más dura en más de dos décadas”, advirtió el analista político André César. “No hay una ventaja clara en segunda vuelta. Está todo abierto”, indicó.
La estrategia de Rousseff ha sido jugar con la incertidumbre de los votantes sobre Silva, que representó a tres partidos políticos distintos en los cinco últimos años e intentó -sin éxito- fundar uno nuevo. Silva solo encabezó la campaña del Partido Socialista Brasileño el mes pasado, cuando su candidato original, Eduardo Campos, murió en un accidente aéreo.
Cerca de tres de cada cuatro votantes están seguros de que votarán a favor o en contra de Rousseff, y solo el 53 % ha decidido su postura sobre Silva, según un sondeo publicado por Ibope. Esto significa que el apoyo a Silva tiene más potencial de subida, pero es menos estable.
Rousseff ha construido su campaña sobre la base de 12 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), en los que la economía creció cerca del 50 %, sacando de la pobreza a más de 30 millones de personas y llevando el desempleo a mínimos históricos.
“Dilma está usando el temor de perder los avances de los últimos años”, afirmó Thiago de Aragão, experto de la consultora política Arko Advice. “Pero el país está dividido. Mucha gente está cansada del presente y quiere un futuro más brillante”. El crecimiento se ha desacelerado desde que Rousseff llegó al poder en 2011, con industrias poco competitivas, alta inflación y duras políticas gubernamentales que erosionaron la confianza de inversores y consumidores. (Reuters-DPA)
Todo apunta a que la presidenta se quedará con la mayor parte de los votos el 5 de octubre en primera vuelta, pero las encuestas muestran una lucha codo a codo en una esperada definición tres semanas más tarde. Los anteriores sondeos mostraban a Silva en el liderazgo en el balotaje, pero la ventaja de Rousseff por más de cinco a uno en fondos y publicidad le dieron una base inagotable para lanzar ataques, dudando de la capacidad de Silva para ejercer el cargo y destacando su compromiso con políticas impopulares.
“Giro a la derecha. Recálculo. Giro a la izquierda. No, cambié de opinión a la derecha”, dice una voz femenina que simula ser la de un navegador GPS, en un anuncio radial que se burla de los cambios en la plataforma de Silva. “Si como candidata Marina está cambiando siempre de dirección, imagínese como líder”, agrega.
Rousseff incrementó su apoyo para la primera vuelta a un 40 %, desde un 37 % en el sondeo publicado del septiembre, mientras que el respaldo a Silva bajó a un 27 %, desde el 30 % previo. El candidato de centro Aécio Neves, el favorito del mercado, subió un punto a un 18 %, informó Datalfolha.
Pese a todo, Rousseff podría acabar perdiendo en segunda vuelta. Las dos candidatas dispondrán finalmente del mismo tiempo televisivo y se espera que Silva atraiga más seguidores de los candidatos eliminados en la primera votación.
“Va a ser la campaña más dura en más de dos décadas”, advirtió el analista político André César. “No hay una ventaja clara en segunda vuelta. Está todo abierto”, indicó.
La estrategia de Rousseff ha sido jugar con la incertidumbre de los votantes sobre Silva, que representó a tres partidos políticos distintos en los cinco últimos años e intentó -sin éxito- fundar uno nuevo. Silva solo encabezó la campaña del Partido Socialista Brasileño el mes pasado, cuando su candidato original, Eduardo Campos, murió en un accidente aéreo.
Cerca de tres de cada cuatro votantes están seguros de que votarán a favor o en contra de Rousseff, y solo el 53 % ha decidido su postura sobre Silva, según un sondeo publicado por Ibope. Esto significa que el apoyo a Silva tiene más potencial de subida, pero es menos estable.
Rousseff ha construido su campaña sobre la base de 12 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), en los que la economía creció cerca del 50 %, sacando de la pobreza a más de 30 millones de personas y llevando el desempleo a mínimos históricos.
“Dilma está usando el temor de perder los avances de los últimos años”, afirmó Thiago de Aragão, experto de la consultora política Arko Advice. “Pero el país está dividido. Mucha gente está cansada del presente y quiere un futuro más brillante”. El crecimiento se ha desacelerado desde que Rousseff llegó al poder en 2011, con industrias poco competitivas, alta inflación y duras políticas gubernamentales que erosionaron la confianza de inversores y consumidores. (Reuters-DPA)
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