INAMOVIBLE. Augusto Max lleva la 5 en el medio “santo” y esta vez encontró en Bruno Lescano a su mejor aliado.
08 Mayo 2014 Seguir en 

En las gradas de San Martín se comenta, en las charlas de café entre hinchas “santos” también: “qué bien anda Bruno Lescano jugando de doble cinco”. La nueva faceta del tucumano es tema de elogios. “Ja, por suerte ahora todo me está saliendo bien”, dice el nuevo de aliado de Augusto Max en el medio.
“Como los hinchas, yo también lo siento así. Por el momento la dupla funciona muy bien y esperemos que siga siendo así”, confía el volante, que incursionó en la posición hace tres partidos (contra Guaraní Antonio Franco) y volvió a rendir ante Defensores de Ramallo y Libertad. “Antes no había jugado en esa posición y al principio me sentía un poco raro. Pero a medida que fueron pasando los minutos de a poco me fui acostumbrando”, cuenta luego de una práctica en la que volvió a pararse a la par del “Jefecito” durante los ensayos. La nueva función marcha viento en popa...
Las mejores actuaciones de Lescano se vieron en los últimos tiempos y él reconoce que existen un par de razones. “En parte se debe a la confianza que me dio el técnico al ponerme en una posición en la que no estaba acostumbrado a jugar. Siempre trato de estar a disposición de él, tratando de aportar el granito de arena, desde donde toque”, dice consciente de su misión en el medio, su nuevo lugar en el mundo.
Pero antes que las nuevas responsabilidades, hubo un Lescano acostumbrado a hacer el carril izquierdo, por eso jamás se habría imaginado engranar en el medio. “Me sorprendió y la verdad ahora es que ya me siento un comodín, ja, ja”, ríe contabilizando cada una de las posiciones en las que trabajó. “Siempre fui volante por izquierda, después comencé a alternar la posición de lateral en la misma zona y hoy toca hacerlo de doble cinco. Me costó, pero ya no me siento incómodo”, se sincera.
El mejor recuerdo
Lescano usó varias camisetas, sinónimo de los cambios de posición que vivió. La última que usó fue la 7 y para ella tuvo una confesión: “es toda una responsabilidad, porque es la del ídolo (Gustavo Ibáñez). Pero a la vez es lindo porque cuando me la tenga que llevar a mi casa será un lindo recuerdo”.
Enganche encubierto
Como comodín: ¿debe aceptar cualquier posición con tal de jugar? “No, no me animo de arquero por ejemplo, ja ja”, sonríe Lescano, que pese a las bromas sabe se le abrieron las puertas desde que Arnaldo Sialle eligió un esquema sin un 10 conductor. “Pero por ahí eso es indiferente. Es que a simple vista puede parecer que jugamos sin enganche, pero cuando el DT habla conmigo me dice que cuando tengamos la pelota me libere para tratar de jugar, entonces yo termino haciendo de enganche, o Augusto. La cuestión es que siempre alguien lo hace, así que terminamos jugando con un equipo muy ofensivo”, analiza.
Lescano quiere seguir aceitando la máquina desde donde está para encaminar al “santo” y sobre todo seguir creciendo. “Con Max somos de hablar mucho. Primero porque no soy ningún pibe y segundo porque si hoy en día no hablás te comen. La defensa también nos alerta para que no nos ganen las espalda y eso. Por suerte, estamos sólidos y muy compactos”, opina.
No se cansa de decir Lescano que él es un soldado al pie del cañón. “Tal vez sea repetitivo, pero es la verdad: uno está aquí para servirle y serle útil al grupo, sea en la posición que sea”, insiste.
Por lo pronto, lo de él de doble cinco es todo un destape: “y... Todo hablan de eso y están diciendo que lo es. Así que: esperemos que nos sigamos destapando”.
“Como los hinchas, yo también lo siento así. Por el momento la dupla funciona muy bien y esperemos que siga siendo así”, confía el volante, que incursionó en la posición hace tres partidos (contra Guaraní Antonio Franco) y volvió a rendir ante Defensores de Ramallo y Libertad. “Antes no había jugado en esa posición y al principio me sentía un poco raro. Pero a medida que fueron pasando los minutos de a poco me fui acostumbrando”, cuenta luego de una práctica en la que volvió a pararse a la par del “Jefecito” durante los ensayos. La nueva función marcha viento en popa...
Las mejores actuaciones de Lescano se vieron en los últimos tiempos y él reconoce que existen un par de razones. “En parte se debe a la confianza que me dio el técnico al ponerme en una posición en la que no estaba acostumbrado a jugar. Siempre trato de estar a disposición de él, tratando de aportar el granito de arena, desde donde toque”, dice consciente de su misión en el medio, su nuevo lugar en el mundo.
Pero antes que las nuevas responsabilidades, hubo un Lescano acostumbrado a hacer el carril izquierdo, por eso jamás se habría imaginado engranar en el medio. “Me sorprendió y la verdad ahora es que ya me siento un comodín, ja, ja”, ríe contabilizando cada una de las posiciones en las que trabajó. “Siempre fui volante por izquierda, después comencé a alternar la posición de lateral en la misma zona y hoy toca hacerlo de doble cinco. Me costó, pero ya no me siento incómodo”, se sincera.
El mejor recuerdo
Lescano usó varias camisetas, sinónimo de los cambios de posición que vivió. La última que usó fue la 7 y para ella tuvo una confesión: “es toda una responsabilidad, porque es la del ídolo (Gustavo Ibáñez). Pero a la vez es lindo porque cuando me la tenga que llevar a mi casa será un lindo recuerdo”.
Enganche encubierto
Como comodín: ¿debe aceptar cualquier posición con tal de jugar? “No, no me animo de arquero por ejemplo, ja ja”, sonríe Lescano, que pese a las bromas sabe se le abrieron las puertas desde que Arnaldo Sialle eligió un esquema sin un 10 conductor. “Pero por ahí eso es indiferente. Es que a simple vista puede parecer que jugamos sin enganche, pero cuando el DT habla conmigo me dice que cuando tengamos la pelota me libere para tratar de jugar, entonces yo termino haciendo de enganche, o Augusto. La cuestión es que siempre alguien lo hace, así que terminamos jugando con un equipo muy ofensivo”, analiza.
Lescano quiere seguir aceitando la máquina desde donde está para encaminar al “santo” y sobre todo seguir creciendo. “Con Max somos de hablar mucho. Primero porque no soy ningún pibe y segundo porque si hoy en día no hablás te comen. La defensa también nos alerta para que no nos ganen las espalda y eso. Por suerte, estamos sólidos y muy compactos”, opina.
No se cansa de decir Lescano que él es un soldado al pie del cañón. “Tal vez sea repetitivo, pero es la verdad: uno está aquí para servirle y serle útil al grupo, sea en la posición que sea”, insiste.
Por lo pronto, lo de él de doble cinco es todo un destape: “y... Todo hablan de eso y están diciendo que lo es. Así que: esperemos que nos sigamos destapando”.
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