ATENTA A CADA MOVIMIENTO. Carpeta en mano, Claudia Lencina observa a su jugadora a punto de impactar la pelota.
04 Mayo 2014 Seguir en 

¿Acaso importa que se deje ganar por la timidez y humildad de una gigante? No. El seguimiento hasta que se suelta vale mucho la pena porque para decir y contar tiene historias futboleras diferentes. “Yo quería descansar, pero bueno, ja ja. Aquí sigo a los 48 años empapada de todo esto”, anticipa Claudia Lencina y mira a su alrededor, al equipo femenino de San Martín que hasta el año pasado integró como defensora y capitana y que hoy la tiene como DT. “Y bueno, ahora tengo que dominar al grupo que tantos años integré como jugadora. Pero me gusta”, dice.
¿Y cómo es eso de ver todo desde afuera? “Uf, la visión es totalmente diferente. No es lo mismo estar jugando al lado de tu compañera, aunque para mí sea una pequeña ayuda conocerlas. Sé hasta dónde dan, hasta dónde pueden llegar. ¿Y defectos?: no tienen”, sonríe “Clau”, terminando cada frase con un tono más bajo.
Chocha con su equipo, que hace poco se coronó bicampeón de la Copa Argentina que se definió en Santiago del Estero, la histórica player que desde febrero comenzó dirigir la batuta no duda de cómo deberá trabajar para mantener a un equipo tan ganador como el “santo”. “Al jugador hay que trabajarlo un poquito de la cabeza. Si uno les da ese ánimo y las levanta constantemente, listo. Porque ellas al entrenamiento ya lo tienen, vienen trabajando hace muchísimo con lo mismo: fuerte, duro. Entonces hay que darles constantemente una inyección anímica”, avisa sobre la gran clave.
Asumir el rol de DT y al toque ganar la primera competencia en juego fue todo un logro. “Desde que arrancamos la pretemporada sabía que teníamos que prepararnos para eso, y se dio”, sonríe pícara porque considera que tuvo una gran ayuda para alzar otro título. “Y... un poquito hubo. Yo ya venía trabajando con mi marido (Florencio Robles), que fue el DT de este equipo por muchísimos años. Y venía discutiendo siempre también cuando jugaba, ja ja. Pero ahora él estuvo conmigo y eso me sirvió”, reconoce. Para nada pretende quedarse con toda la gloria Claudia. No fue ni es su estilo: “este último logro también fue de Florencio, que lo venía buscando de hace rato. Y yo no quería dejarlo afuera. Él hizo base de esto”.
Costumbre y recambio
Lo bueno de ahora es que ya ni Florencio puede contradecirla “Claro, ahora todo es con la voz mía, él tiene que darme la razón y un poquito de bolilla, ja ja. Por suerte nos entendemos bien y las conocemos mucho a las chicas”, cuenta avisando que el ex DT sigue aportando lo suyo pese a dirigir San José. “Charlamos de todo y obvio que en la casa el único tema de conversación es este equipo. Eso fue desde siempre, pero antes él tenía la última palabra y ahora la tengo yo, ja ja”.
Lencina no asumió el cargo en un momento cualquiera del equipo, lo hizo en plena renovación, aunque el campeonato ganado haya sido una forma de seguir la costumbre. “La verdad que como siempre vi que mi marido les inculcaba cosas muy lindas a las chicas, desde su experiencia y todo lo que hizo, yo pensaba que iban a decaer un poquito. Pero por haber sido compañeras tantos años me di cuenta que al desafío lo tenían ellas, que emprendían algo nuevo”, cuenta.
El momento más emocionante, y que le abrió la cabeza para hacerla entender que lo que manda no es poca cosa, lo vivió en la pretemporada. “El solo hecho de ver tanta gente en ese momento, donde se corre mucho más, me sorprendió, y me dio el plus y la motivación para hacer esto”, explica Lencina, que encontró respuestas claras y sobre todo muchas ganas en sus jugadoras. “Entonces así, trabajando ambas partes y todas juntas, vamos a llegar lejos”, sueña.
Sin tiempo para la casa
Ella es nueva DT pero no es ninguna desconocida; ya tenía una buena relación con las chicas del equipo y mucho conocimiento. A todo eso lo aprovechó al máximo. “Después, ni bien me recibí, empecé a prestarle más atención a mi marido cuando hablaba y otras cosas que no todos saben, como a ver muchos partidos por televisión”, cuenta Lencina, feliz con la rutina fuera de casa.
“Ahora tengo que estar más empapada de todo esto. Mirando partidos por internet, incluso. Entonces no tengo tiempo de hacer las cosas de un ama de casa, ja ja. Estoy full time con esto”, vuelve a sonreír.
Pese a las buenas experiencias, la DT sabe que no puede confiarse y se toma lo que asumió como una verdadera prueba: “me gusta lo que hago pero no deja de ser un desafío. Así que, bueno, espero que la suerte acompañe también, porque siempre hay que tener un poquito de eso. Esperamos seguir así, por la misma línea”, dice pensando en el primer título embolsado y en los torneos que se vienen, que aún no están confirmados. Eso sí, si algo hay seguro es que las “santas” quedaron en buenas manos.
¿Y cómo es eso de ver todo desde afuera? “Uf, la visión es totalmente diferente. No es lo mismo estar jugando al lado de tu compañera, aunque para mí sea una pequeña ayuda conocerlas. Sé hasta dónde dan, hasta dónde pueden llegar. ¿Y defectos?: no tienen”, sonríe “Clau”, terminando cada frase con un tono más bajo.
Chocha con su equipo, que hace poco se coronó bicampeón de la Copa Argentina que se definió en Santiago del Estero, la histórica player que desde febrero comenzó dirigir la batuta no duda de cómo deberá trabajar para mantener a un equipo tan ganador como el “santo”. “Al jugador hay que trabajarlo un poquito de la cabeza. Si uno les da ese ánimo y las levanta constantemente, listo. Porque ellas al entrenamiento ya lo tienen, vienen trabajando hace muchísimo con lo mismo: fuerte, duro. Entonces hay que darles constantemente una inyección anímica”, avisa sobre la gran clave.
Asumir el rol de DT y al toque ganar la primera competencia en juego fue todo un logro. “Desde que arrancamos la pretemporada sabía que teníamos que prepararnos para eso, y se dio”, sonríe pícara porque considera que tuvo una gran ayuda para alzar otro título. “Y... un poquito hubo. Yo ya venía trabajando con mi marido (Florencio Robles), que fue el DT de este equipo por muchísimos años. Y venía discutiendo siempre también cuando jugaba, ja ja. Pero ahora él estuvo conmigo y eso me sirvió”, reconoce. Para nada pretende quedarse con toda la gloria Claudia. No fue ni es su estilo: “este último logro también fue de Florencio, que lo venía buscando de hace rato. Y yo no quería dejarlo afuera. Él hizo base de esto”.
Costumbre y recambio
Lo bueno de ahora es que ya ni Florencio puede contradecirla “Claro, ahora todo es con la voz mía, él tiene que darme la razón y un poquito de bolilla, ja ja. Por suerte nos entendemos bien y las conocemos mucho a las chicas”, cuenta avisando que el ex DT sigue aportando lo suyo pese a dirigir San José. “Charlamos de todo y obvio que en la casa el único tema de conversación es este equipo. Eso fue desde siempre, pero antes él tenía la última palabra y ahora la tengo yo, ja ja”.
Lencina no asumió el cargo en un momento cualquiera del equipo, lo hizo en plena renovación, aunque el campeonato ganado haya sido una forma de seguir la costumbre. “La verdad que como siempre vi que mi marido les inculcaba cosas muy lindas a las chicas, desde su experiencia y todo lo que hizo, yo pensaba que iban a decaer un poquito. Pero por haber sido compañeras tantos años me di cuenta que al desafío lo tenían ellas, que emprendían algo nuevo”, cuenta.
El momento más emocionante, y que le abrió la cabeza para hacerla entender que lo que manda no es poca cosa, lo vivió en la pretemporada. “El solo hecho de ver tanta gente en ese momento, donde se corre mucho más, me sorprendió, y me dio el plus y la motivación para hacer esto”, explica Lencina, que encontró respuestas claras y sobre todo muchas ganas en sus jugadoras. “Entonces así, trabajando ambas partes y todas juntas, vamos a llegar lejos”, sueña.
Sin tiempo para la casa
Ella es nueva DT pero no es ninguna desconocida; ya tenía una buena relación con las chicas del equipo y mucho conocimiento. A todo eso lo aprovechó al máximo. “Después, ni bien me recibí, empecé a prestarle más atención a mi marido cuando hablaba y otras cosas que no todos saben, como a ver muchos partidos por televisión”, cuenta Lencina, feliz con la rutina fuera de casa.
“Ahora tengo que estar más empapada de todo esto. Mirando partidos por internet, incluso. Entonces no tengo tiempo de hacer las cosas de un ama de casa, ja ja. Estoy full time con esto”, vuelve a sonreír.
Pese a las buenas experiencias, la DT sabe que no puede confiarse y se toma lo que asumió como una verdadera prueba: “me gusta lo que hago pero no deja de ser un desafío. Así que, bueno, espero que la suerte acompañe también, porque siempre hay que tener un poquito de eso. Esperamos seguir así, por la misma línea”, dice pensando en el primer título embolsado y en los torneos que se vienen, que aún no están confirmados. Eso sí, si algo hay seguro es que las “santas” quedaron en buenas manos.
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