Miniaturas que muestran majestuosidad

Javier Alejandro Pedraza Scheuerman se dedica a esta tarea desde que tenía 12 años

PROEZA. A Javier le llevó dos años confeccionar la réplica de Notre Dame.
PROEZA. A Javier le llevó dos años confeccionar la réplica de Notre Dame.
24 Noviembre 2003
Aristóteles escribió que la filosofía nace del asombro. Del asombro también nace la poesía y, en el caso del joven Javier Alejandro Pedraza Scheuerman, la pasión por la construcción de maquetas. "Siempre me atrajeron los edificios antiguos. Cuando era chico los dibujaba. Pero, a partir de los doce años comencé a fabricarlos", señaló Javier, quien expondrá hasta el jueves, en el Centro Cultural de la UNT, sus "pequeñas obras de arte", como él las llama.
Con sólo 17 años, Scheuerman ya es considerado un grande entre los que se dedican a la confección de maquetas. No sólo porque él mismo talla cada una de las piezas con las que construye sus edificios en miniatura, sino también porque usa los materiales que tiene a mano. "Desde madera balsa hasta cerámica, pasando por piedras y alambres. Todo lo que tengo a mi alcance trato de usarlo en las maquetas", dijo. Entre las obras que expone en el Centro Cultural se encuentra una réplica en escala de la catedral de Notre Dame de París. "Me llevó dos años construirla", dice orgulloso. También hizo réplicas de la Saint-Chapelle de París, del Petit Chateau, de Le Moulin de la Reine y de la Place de la Natión de Paris. "Trabajé en base a fotografías que tomé durante un viaje y, después, descompuse los edificios en partes. Hice una deconstrucción para poder fabricar las piezas y luego construir la miniatura", explica el joven tucumano. Claro que también hay réplicas de edificios tucumanos. Está, por ejemplo, la señorial casa de los Aráoz, el local de la Sociedad Española y una maqueta del Tucumán de principios del siglo XX.
Javier estudia en el Colegio San Carlos y está a punto de recibirse. Por eso sueña con poder dedicarse en el futuro a la restauración de edificios antiguos. "Quiero estudiar arte porque es lo que más me gusta. Aunque también me atrae la restauración de edificios viejos. Tienen una magia especial e historias que me apasionan", concluye.

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