El calor paraliza al teatro

La agenda de teatro se reduce al máximo. Son muy pocos los que desafían los 30º, y menos las salas que están equipadas para responder a ese clima.

23 Noviembre 2003
El teatro San Martín es la sala más grande y tradicional que existe en la provincia. Tiene una capacidad para más de 900 personas sentadas.
Aunque fue refaccionado hace un par de años, los fondos no alcanzaron para la instalación del aire acondicionado, por lo que sus actividades se interrumpen a partir de mediados de diciembre. Los habitués saben que el sector más fresco es el de la platea, porque es la más abierta, pero en los palcos, el fresco ni se siente.
La crisis del año 2001 interrumpió el proyecto más serio que existió para el edificio de avenida Sarmiento y Muñecas. Es que, durante aquel año, se había realizado el diseño de la instalación del aire acondicionado, se cotizaron precios y en la licitación tres empresas se habían interesado. Pero, con toda mala suerte, la fecha de la apertura de sobres fue programada para un día después de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Luego, devaluación mediante, el proyecto quedó abandonado, y recién ahora se menciona la posibilidad de que para 2004, se vuelva a hablar del tema. ¿Cómo se refrigera la sala?, le preguntó LA GACETA a uno de los técnicos. "La gente se apantalla con los programas", respondió gráficamente. "Ni siquiera hay ventiladores", acotó. Y, es verdad, los espectadores del San Martín conocen que los catálogos son la única herramienta para echarse un poco de viento.
En la sala Orestes Caviglia -también de la provincia- la situación se hace más grave, porque a las altas temperaturas se agrega la humedad. Por un antiguo problema en su construcción, cuando azotan las tormentas el subsuelo del edificio de San Martín 251 habitualmente se inunda...y allí precisamente se halla ubicada la Orestes Caviglia, con una capacidad para 200 personas. Tal vez como compensación, debe señalarse que aquí sí existen grandes ventiladores que, por supuesto, cuando está completa la sala no ayudan mucho.
Ante este cuadro general, no es difícil comprender porque ambos teatros trabajan hasta diciembre, y enero y febrero permanecen cerradas. En diciembre, principalmente son ocupadas por entidades privadas que realizan allí sus colaciones de grado, despedidas de año con participación de ballet y recitales musicales.
Por otro lado, en la Secretaría de Cultura se informó que se encuentra en proceso de licitación la adquisición de un aire acondicionado para la sala Olga Hynnes O'Connor, que tiene una capacidad para 80 personas, ubicada igualmente en San Martín 251.

Hay salas donde los espectadores hasta tienen frío
Las salas del teatro Alberdi, del Colegio de Abogados, de "El Pulmón", la Luis Franco ( Círculo de la Prensa), la del Centro Cultural Virla y la del Taller Nonino, tienen aire acondicionado.
Es verdad que, entre ellas, la de Abogados, y la del Virla, así como la del Taller Nonino, no son específicamente teatrales, sino que habitualmente se utilizan para toda clase de espectáculos (incluso actividades institucionales). Pero, ante cada obra, son reacondicionadas para la ocasión y funcionan frecuentemente para el teatro.
En el Teatro Alberdi funcionan tres salas, y dos de ellas cuentan con refrigeración central (no así la sala Sótano, inaugurada este año). La promesa la había hecho el rector Mario Marigliano en octubre de 1998, pero recién se pudo concretar pasado el verano de 2001.
Debido al alto consumo de electricidad, EDET tuvo que instalar una subestación transformadora en el propio edificio. Aunque depende de la temperatura real de cada día, generalmente para enfriar la sala se necesita encender el aire entre 7 y 8 horas de anticipación, y requiere, por supuesto, de la limpieza permanente de los filtros.
Aunque al principio se fijó que la temperatura interna en verano sea de 26º y en invierno de 21º, lo cierto es que hubo espectáculos en los que el público sintió frío, como en el concierto de la Orquesta Sinfónica del pasado 24 de octubre; por lo que se estima que aquellos valores se han modificado.
Sí, frío, fue la sensación que también tuvieron los espectadores de la obra "Convivencia" en el Colegio de Abogados, hace un par de semanas.
El salón de actos del Colegio fue acondicionado especialmente para las puestas de teatro, y se inauguró en octubre con 130 localidades, administrada por el grupo "Armando Discépolo", que dirige Rolo Andrada.
"El Pulmón", con una capacidad para 70 personas también posee aire acondicionado, al igual que el Taller Nonino -Las Piedras al 500- administrado por Carlos Podazza y Patricia Juárez.

"La Sodería" pasará enero bajo la mora turca y con los pies descalzos
La situación de las salas independientes es realmente dolorosa, porque el presupuesto no alcanza. Algunos grupos reciben subsidios del Instituto Nacional del Teatro para invertir en los locales, pero evidentemente optan para el equipamiento en luces, mantenimiento y estructuras.
"La Gloriosa", de "La Vorágine" se inauguró el año pasado en San Luis 836. El subsidio que recibe es a la producción y no para la sala, que cuenta apenas con un par de ventiladores. "Tenemos todas las intenciones de conseguir más ventiladores y poder sobrellevar todas las actividades ya programadas", le contaron a LA GACETA Noé Andrade y Pablo Gigena. La temporada con obras concluirá a fines de mes, pero en diciembre continuarán los distintos talleres que allí se dictan, y la grabación del programa televisivo "Tucumanes".
"La Sodería", que funciona en Villa 9 de Julio desde hace varios años, tampoco cuenta con refrigeración, y este grupo sí recibe subsidios para la misma sala. Teresita Guardia, directora de "La Sodería" le contó a este diario que durante tres años continuos no pararon la actividad en verano, "pero este sí, pues es urgente acondicionar el lugar".
Aclaró que la sala efectivamente recibe subsidios del INT, pero sostuvo que "los exiguos fondos sólo alcanzan para cubrir un 30% de los gastos que insume la sala". Más adelante anunció que este año repararán equipos, goteras del techo y de las cañerías. En cuanto al sistema de refrigeración, Guardia adelantó que "lo inventaremos bajo la mora turca, con manguera y pies descalzos".
En "La Gloriosa" y en "La Sodería", el costo de las entradas no supera los $3, y el promedio de público por función alcanza a los 30 espectadores.
Con estos datos, pensar en tamaña inversión, es directamente ilusorio.

Las confiterías y los valles se han convertido en verdaderos refugios
A pesar del intenso calor, no todos los teatristas coinciden en que las actividades se paralizan. Es más, desde hace algunas temporadas, algunas compañías como la que dirige Víctor Hugo Cortés, han optado por adaptar sus puestas en confiterías o restaurantes que sí cuentan con refrigeración. Obras como "Venecia", por ejemplo, se vienen representando desde hace varias temporadas en estos espacios, y es una tendencia que se afirma.
Otros, como Sebastián Olarte y el grupo "Agarrate Catalina", directamente buscaron nuevas alternativas en los Valles Calchaquíes y en otras localidades del circuito de verano (San Pedro de Colalao), donde, por un lado, se capta al turismo, y por el otro, el calor da mayor respiro.

Talleres y ensayos
El teatrista Raúl Reyes (sala "Luis Franco 1") explicó que por lo general, las salas se utilizan para el funcionamiento de cursos y talleres, o para ensayar las puestas que salen en la temporada. "Este año, por primera vez tenemos pedido el espacio para dos obras, una en enero y la otra en febrero; será un test", dijo. La "Luis Franco 1" tiene capacidad para 50 espectadores.
Otras salas que carecen de un acondicionador central están ubicadas en pleno centro de esta ciudad, como la del Teatro de la Paz (9 de Julio 162, Biblioteca Alberdi) que administra Sebastián Olarte; una situación similar sucede en la sala grande del Círculo de la Prensa (y en la pequeña "Ardiles Gray" que se encuentra en el primer piso de Mendoza 240), y en la Paul Groussac, de la Facultad de Artes.
En el Teatro de la Paz se presentan espectáculos variados bien entrada la noche; la Groussac ingresa en receso hasta marzo- cuando se utiliza para las clases-, y en el Círculo de la Prensa funcionan talleres diversos hasta fin de año.

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