La eterna periferia

Los prolijos perjuicios del Presupuesto nacional 2004.

17 Noviembre 2003
Por Alvaro José Aurane

La última sesión de la Cámara de Diputados terminó encerrando un cúmulo de significaciones para la Provincia. La sanción del Presupuesto nacional 2004 consolida el perfil de Néstor Kirchner que ya se anunciaba; describe qué modelo de gestión persigue el Presidente; actualiza sin escalas el lugar que le dieron a Tucumán y hasta tiene coletazos para la oposición vernácula.
La concesión de facultades extraordinarias al jefe de Estado para que modifique el plan general de gastos e inversión como le parezca, burla una atribución central del Congreso. Es otra cachetada a los mecanismos democráticos previstos por el sistema republicano. En este país da la impresión de que las leyes sólo sirven para que les dicten excepciones. Queda claro que esa tendencia no cambiará con esta gestión.
El propio diseño del presupuesto en materia de obra pública dibuja en el mapa dos Argentina. Las planillas plurianuales otorgan a Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe y la Pampa un incremento del 175% de recursos para infraestructura. A esa región se anexa la Patagonia, cuyos fondos en ese ítem aumentaron un 700%. En contraste, Cuyo bajó a la mitad de las asignaciones en comparación con el presupuesto anterior. Y el Norte Grande (NOA y NEA) resignaron el 75%. Tucumán es la periferia del nuevo país prometido.
Justamente, el análisis de cómo ha quedado posicionada la provincia tras la pasada sesión es revelador.

Atropellos al desnudo
El diputado radical Carlos Courel, quien en la deliberación desnudó los atropellos del Poder Ejecutivo nacional y el avasallamiento contra Tucumán, contrastó de qué manera se había desfinanciado a las provincias gobernadas por radicales, en favor de las que están administradas por peronistas.
Chaco, Mendoza, Entre Ríos, Corrientes, Catamarca, Río Negro y Tierra del Fuego, en comparación con el ejercicio anterior, perdieron $ 120 millones para obras. El conjunto de los Estados manejados por el PJ sumó unos $ 100 millones a los fondos que ya manejaban.
El mencionado Chaco consiguió a última hora ser la excepción. Los diputados de esa provincia que responden al radical Angel Rosas se retiraron cuando podían votar contra la cesión de poderes a Kirchner (artículo 13), y reingresaron a sufragar por el plan de obras (artículo 15). En él consiguieron agregar seis obras con financiación para su terruño. El dato caldeará la interna de la UCR tucumana, de cara a la interna en que debe elegirse al presidente del Comité Nacional, que el generoso Rosas aspira a seguir presidiendo.

Sólo dos "privilegiadas"
En ese esquema, sólo dos provincias justicialistas fueron prolijamente perjudicadas. Son San Luis y, nada menos, Tucumán. Estas tierras tenían una reserva de $ 136 millones para obra pública en el presupuesto de la gestión de Eduardo Duhalde. Ahora les dejaron $ 5,8 millones. O sea, en vez de sumar, dividimos por 23. Buenos Aires multiplicó por 5 y pasó de $ 30 millones a $ 150 millones. Capital Federal multiplicó por 10 y amasó $ 50 millones. Esto incluyó nacionalizar las obras, originalmente contempladas en el presupuesto de la ciudad, para evitar inundaciones. Triste diagnóstico. Los damnificados porteños son más importantes que los tucumanos que dejan la vida en ese matadero que es la ruta 38, a cuya nueva traza le dejaron una asignación de cero peso.
Kirchner se ocupó de que el Tucumán que gobierna José Alperovich pasara del quinto puesto en materia de inversión para infraestructura pública al lugar 17, en un ranking de 24 Estados. Claro que siempre será posible que la Nación financie obras en este subtrópico transfiriendo partidas. Pero eso dependerá de la buena voluntad que los gobernantes locales, y las desgracias de los tucumanos, logren inspirar. Porque esta comunidad y sus administradores no son una prioridad "de ley" para el kirchnerismo.

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