14 Noviembre 2003 Seguir en 
Los alumnos de la Escuela de Agricultura de la UNT nunca tienen la certeza de si podrán llegar a Horco Molle, donde está ubicado el establecimiento. Las unidades de la línea 100 circulan cada 45 minutos hasta las 10; el servicio se reanuda a las 14.30 y concluye a las 18. Profesores y alumnos viajan hacinados y si pierden el primer viaje, llegarán inevitablemente tarde. Hay también otras escuelas en la zona que sufren el mismo perjuicio.
El camino es de tierra, de manera que en los días de lluvia los colectivos no circulan y en consecuencia, muchos jóvenes, cuyos padres no tienen vehículos, no pueden ir a la escuela. Una buena parte del alumnado ha quedado libre por medias faltas.
Llamar por teléfono a la Escuela de Agricultura representa para los padres un tormento por las limitaciones del equipo de comunicaciones. Por lo tanto, no pueden avisar si sus hijos están demorados o enfermos para que no les apliquen la falta correspondiente.
Sería auspicioso que las autoridades de la UNT asumieran la paternidad de estos problemas y los solucionaran. De ese modo, no sólo mejorará la asistencia, sino que liberarán a los jóvenes del oneroso mote que los acompaña.
El camino es de tierra, de manera que en los días de lluvia los colectivos no circulan y en consecuencia, muchos jóvenes, cuyos padres no tienen vehículos, no pueden ir a la escuela. Una buena parte del alumnado ha quedado libre por medias faltas.
Llamar por teléfono a la Escuela de Agricultura representa para los padres un tormento por las limitaciones del equipo de comunicaciones. Por lo tanto, no pueden avisar si sus hijos están demorados o enfermos para que no les apliquen la falta correspondiente.
Sería auspicioso que las autoridades de la UNT asumieran la paternidad de estos problemas y los solucionaran. De ese modo, no sólo mejorará la asistencia, sino que liberarán a los jóvenes del oneroso mote que los acompaña.
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