Ambulantes en la Maipú

La suciedad y el desorden cunden por esta importante artería del centro tucumano.

13 Noviembre 2003
En la gesta libertadora de José de San Martín, la batalla de Maipú, librada el 5 de abril de 1817, fue decisiva para la independencia americana: selló la libertad de Chile y posibilitó la expedición al Perú. Una calle recuerda en esta capital la victoria de las huestes del Padre de la Patria sobre los realistas. Pero el merecido homenaje pierde brillo a la altura del 100, del 200 y del 300.
No sólo la suciedad se adueña de ese sector. Desde hace años, los principales protagonistas son los vendedores ambulantes, que despliegan sus mesas en las veredas y hacen casi imposible la circulación de los peatones; estos constantemente deben descender a la calle, con el riesgo que ello implica. Por la mañana temprano, cuando los ambulantes instalan sus puestos de hortalizas, se observa que varios de ellos arrojan tomates o fruta podrida en la bocatormenta de Maipú casi Córdoba, que a esta altura debe estar ya taponada. Es un antiguo problema.
Si el general San Martín despertara por unos minutos en la calle que lo evoca se sentiría abochornado. Le costaría entender que ninguna de las últimas gestiones municipales haya podido dar una solución satisfactoria al asunto de los ambulantes. Con la ejecutividad que lo caracterizaba, sancionaría a los funcionarios ineptos y ordenaría que con urgencia se diera una solución duradera a tamaño descontrol urbano.

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