Obras en la calle Córdoba

Los trabajos que se encaran siempre están plagados de incertidumbre que retrasa su ejecución.

13 Noviembre 2003
En las últimas décadas, encarar la realización de una obra pública en Tucumán se transformó en un calvario. Por lo general, si se trata de un emprendimiento importante se inicia un largo contrapunto entre los funcionarios de turno y algunos pocos sectores de la comunidad. A menudo la idea queda empantanada en la discusión y se archiva, como sucedió, por ejemplo, con el proyecto de convertir el edificio del ex Mercado de Abasto en un centro cultural. Si la iniciativa logra proseguir su curso comienzan las obras, pero al poco tiempo sobrevienen las paralizaciones; los plazos no se cumplen y se estiran a lo largo del tiempo.
En junio pasado se iniciaron los trabajos en la calle Córdoba, que venía hundiéndose desde hace unos años a la altura del 500. El problema radicaba en que un caño maestro colocado a 6,5 metros de profundidad recibía todos los colectores cloacales que van de norte a sur. El ducto era muy antiguo y, por tanto, padecía roturas constantes y pérdidas, lo cual ocasionaba el hundimiento del pavimento. El proyecto consistía en reemplazar la cañería de hormigón por caños de polietileno de alta densidad de mayor diámetro, que son mucho más resistentes. La obra que iba abarcar la calle Córdoba, desde 25 de Mayo hasta José Colombres, se inició el 25 de junio pasado. Se anunció que que los trabajos estarían concluidos el 15 de octubre del año en curso, hecho que no sucedió.
La empresa adjudicataria de las obras le solicitó a Obras Sanitarias Tucumán prorrogar hasta fin de año el plazo para concluir los trabajos. Lo preocupante es que las tareas para reemplazar los caños de agua y cloacas podrían extenderse todavía por mayor tiempo si es que las copiosas lluvias propias de la primavera y el verano obligan a suspender los trabajos.Obras Sanitarias Tucumán explicó que en la demora en que ha incurrido la empresa constructora parte del retraso es responsabilidad de la Municipalidad capitalina. Ordenes de servicio no contestadas; cambios de planes sobre la marcha; multas reiteradas y una excesiva burocracia administrativa son algunos de los argumentos que esgrime Obras Sanitarias para justificar la morosidad.
Por otra parte, un funcionario municipal atribuyó la demora a los sucesivos cambios de autoridades en el municipio que convirtieron en un caos toda la organización.
Una situación similar ocurre con la repavimentación de las calles del microcentro. Los arreglos comenzaron el 13 de noviembre de 2002; se interrumpieron desde el 20 de diciembre pasado hasta el 11 de enero de 2003. La suspensión en ese caso de debió a un pedido de los comerciantes por las Fiestas. Las obras volvieron a detenerse entre abril y junio. En setiembre la Municipalidad anunció que las tareas iban a concluir a fines de octubre, promesa que, por cierto, no se cumplió.
Los tucumanos debieron esperar 20 meses para que se concluyera la peatonal Muñecas. La obra que había comenzado el 7 de julio de 1998 pudo hacerse realidad el 27 de marzo de 2000. Las constantes postergaciones de los trabajos habían suscitado reiteradas y airadas protestas de los comerciantes.Da la impresión de que en Tucumán no existen el tiempo ni la seriedad, ni la responsabilidad, por lo menos en materia de obras públicas. Como sucede en otras ciudades del país, donde se respeta verdaderamente a los ciudadanos, las obras deben realizarse en tiempo y forma, y no depender de cuestiones burocráticas ni de cambios de funcionarios en el municipio. Esta debe ser la norma y no al revés, es decir, el incumplimiento de los plazos, como viene sucediendo crónicamente.

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