11 Noviembre 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La victoria del justicialista Mario Das Neves en Chubut ha sorprendido a la mayoría de analistas y hasta al propio presidente Kirchner, más a poco que se analice la personalidad política del futuro gobernador esa sorpresa debería reducirse. Das Neves es una figura fuertemente contestataria e independiente de los caudillajes partidarios y debe recordárselo como uno de los adversarios más constantes del menemismo y la gestión de Domingo Cavallo en los 90. Sus repetidas denuncias sobre hechos de corrupción -a veces erradas- lo configuraron como un político alejado de los estilos tradicionales, perfil muy conocido en su provincia y que ha gravitado favorablemente sobre las restantes candidaturas legislativas. La kichnerista provincia de Santa Cruz no se sentirá ahora tan sola en la Patagonia y el jefe del gobierno federal habrá recibido un regalo que, esta vez, hizo poco por merecer. La fuerte personalidad del ganador y la pasada gestión relativamente exitosa del candidato radical, José Luis Lizurume, que compitió por su reelección, no impidieron, sin embargo, un 30 por ciento de ausentismo y el 7% de voto en blanco, índices excesivos que acusan una tendencia sostenida en el año electoral.
Indiferencia
Si bien nada tiene que ver con aquella, otra tendencia viene marcando cierta indiferencia de la Justicia y la fiscalía en todo el país desde que se produjo la crisis que conmovió a las instituciones y afectó profundamente la vida cotidiana de nuestra sociedad. La misma concierne a la pasividad con que jueces y fiscales observan acciones que ponen en peligro la seguridad, absteniéndose de actuar de oficio ante hechos provocadores que son de dominio público. Un ejemplo de ello son las amenazas telefónicas al presidente Kirchner y en cuyo entorno se afirma que no habrá denuncia judicial por el momento. Lo mismo puede advertirse con referencia al bloqueo del ministro de Trabajo por piqueteros, denunciado formalmente, pero luego con trámite congelado por orden "de arriba", sin que la Justicia haya intervenido de oficio. Los jueces y fiscales suelen mirar para otro lado, más aún después de conocerse que en la Jefatura del Gabinete y el Ministerio de Justicia se está tratando de hallar una fórmula para que se dejen sin efecto alrededor de 3000 acciones contra piqueteros.
Temor oficial
La ocupación de un valioso terreno fiscal público por el movimiento piquetero Teresa Rodríguez en vísperas del último fin de semana, movilizó rápidamente a vecinos de las torres inmediatas que resolvieron accionar ante la Justicia en el primer día hábil por temor a la inseguridad emergente. Esta vez, la reacción del gobierno fue rápida, apelando a la negociación con los ocupantes, con la promesa de otros espacios fiscales porteños, para evitar un desalojo por la fuerza cuya posibilidad preocupa particularmente a Kirchner por temor a encender una peligrosa mecha. (De nuestra Sucursal)
Indiferencia
Si bien nada tiene que ver con aquella, otra tendencia viene marcando cierta indiferencia de la Justicia y la fiscalía en todo el país desde que se produjo la crisis que conmovió a las instituciones y afectó profundamente la vida cotidiana de nuestra sociedad. La misma concierne a la pasividad con que jueces y fiscales observan acciones que ponen en peligro la seguridad, absteniéndose de actuar de oficio ante hechos provocadores que son de dominio público. Un ejemplo de ello son las amenazas telefónicas al presidente Kirchner y en cuyo entorno se afirma que no habrá denuncia judicial por el momento. Lo mismo puede advertirse con referencia al bloqueo del ministro de Trabajo por piqueteros, denunciado formalmente, pero luego con trámite congelado por orden "de arriba", sin que la Justicia haya intervenido de oficio. Los jueces y fiscales suelen mirar para otro lado, más aún después de conocerse que en la Jefatura del Gabinete y el Ministerio de Justicia se está tratando de hallar una fórmula para que se dejen sin efecto alrededor de 3000 acciones contra piqueteros.
Temor oficial
La ocupación de un valioso terreno fiscal público por el movimiento piquetero Teresa Rodríguez en vísperas del último fin de semana, movilizó rápidamente a vecinos de las torres inmediatas que resolvieron accionar ante la Justicia en el primer día hábil por temor a la inseguridad emergente. Esta vez, la reacción del gobierno fue rápida, apelando a la negociación con los ocupantes, con la promesa de otros espacios fiscales porteños, para evitar un desalojo por la fuerza cuya posibilidad preocupa particularmente a Kirchner por temor a encender una peligrosa mecha. (De nuestra Sucursal)
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