Omnibus interurbanos

Es alarmante el casi inexistente control de las autoridades sobre las empresas que prestan estos servicios.

11 Noviembre 2003
En los últimos años, el servicio interurbano del transporte público de pasajeros entró en un cono de sombras en distintos lugares de la provincia, perjudicando a miles de tucumanos.
Unidades deterioradas y que se rompen en cualquier momento; horarios que no se cumplen; deficiente limpieza y esperas infructuosas causan un trastorno cotidiano a los usuarios, quienes, a menudo, llegan tarde a sus trabajos o a los establecimientos educativos, como les sucede, por ejemplo, a los vecinos de Lastenia. Quienes viven en El Corte también padecen por el servicio. A menudo las unidades que cubren ese trayecto no llegan a destino porque doblan en el primer puente, y dejan a pie a adultos y a escolares.
Demasiado se ha hablado sobre el tema, pero lo cierto es que nunca se dio a tan importante asunto una solución definitiva. También es alarmante el casi inexistente control de las autoridades sobre las empresas. Estas deberían ser controladas en forma constante y sancionadas en caso de no brinden el servicio exigido por la ley. Como consecuencia de ello, se favorece el transporte ilegal.
Parece increíble que Tucumán haya llegado al siglo XXI y padezca estos problemas en un servicio esencial para la comunidad, que hace unas décadas fue de los mejores del país.

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