07 Noviembre 2003 Seguir en 
A cualquier costo, el Gobierno quiere incrementar la base impositiva tucumana. En una semana, la Dirección General de Rentas dará a conocer públicamente su plan de acción. El gobernador José Alperovich ya ha sentado las bases de lo que pretende para el organismo recaudador, con una política dura para combatir la evasión fiscal. No es de extrañar que, antes de fines de año, los nuevos "sabuesos" de Rentas inicien operativos de fiscalización para detectar el comercio en negro.
"Vamos a atacar a los sectores más pudientes", fueron las palabras que Alperovich empleó hace algunos días para delinear las pautas de acción de Rentas. Dijo que no se trata de una mayor presión fiscal. Sin embargo, desde el sector privado, sus referentes ponen el grito en el cielo ante la presunción de que habrá un incremento encubierto de impuestos declarativos, como Ingresos Brutos y Sellos.
En varias oportunidades, Alperovich habló de que su gestión le pondrá alfombras rojas para recibir nuevas inversiones. Pero las empresas que históricamente contribuyeron con el fisco en Tucumán quieren una clara política oficial respecto de la carga tributaria que tendrán para continuar desarrollando sus negocios, sin que el peso impositivo repercuta en el costo laboral de cada una de las firmas.
Respecto de las continuas prórrogas a la suspensión del régimen de alícuota cero, el economista tucumano, Osvaldo Meloni, advirtió sobre los peligros que genera para la economía provincial la facultad discrecional de modificar esas alícuotas discrecionalmente y por un simple acto administrativo. El profesor de la UNT considera que para atraer inversiones y generar riquezas "las economías capitalistas necesitan de la letra, pero fundamentalmente del espíritu de las leyes". En otras palabras, esto se traduce en una necesidad de afianzar la seguridad jurídica, para que los potenciales inversores sepan, antes de asentarse en Tucumán, cuál será la tasa de retorno sobre el capital que pondrán en riesgo.
El temido revalúo
Las medidas que adoptaría Rentas para 2004 también tendrán una fuerte incidencia en los impuestos patrimoniales.
Los equipos técnicos del Gobierno analizan el revalúo fiscal en el impuesto Inmobiliario (con los datos que aportará la Dirección de Catastro) y en Automotores, en el que habría un cruce de información entre el padrón de Rentas y los informes que periódicamente efectúa la Asociación de Concesionarias de la República Argentina (Acara). Algunos funcionarios sostienen que en 2004 el revalúo de Automotor podría significar un incremento promedio del 33% para los contribuyentes de ese impuesto. Piensan que ese porcentaje será sólo aplicado a la franja de contribuyentes con mayor poder adquisitivo y de zonas residenciales. Otros, en cambio, vaticinan que para los sectores de menos ingresos (con viviendas únicas en las que se produjeron mejoras), la suba en las boletas impositivas previstas para el año próximo no superaría el 14% de la que actualmente pagan.
Con este escenario, el Poder Ejecutivo debería poner todas las cartas sobre la mesa para dilucidar el grado de estabilidad que tendrá su política impositiva. Las ansias oficiales de recaudar más para cumplir con las metas de déficit cero acordadas con la Nación para el ejercicio de 2004 deben ser acompañadas por una fuerte difusión acerca del destino que tendrá el dinero que el contribuyente aporta, sobre todo, para los servicios esenciales del Estado. Es el gran reto de Alperovich, quien en el discurso que pronunció al asumir como gobernador, se comprometió a transparentar el uso de los recursos y de las cuentas públicas y a la difusión de los datos, vía Internet.
"Vamos a atacar a los sectores más pudientes", fueron las palabras que Alperovich empleó hace algunos días para delinear las pautas de acción de Rentas. Dijo que no se trata de una mayor presión fiscal. Sin embargo, desde el sector privado, sus referentes ponen el grito en el cielo ante la presunción de que habrá un incremento encubierto de impuestos declarativos, como Ingresos Brutos y Sellos.
En varias oportunidades, Alperovich habló de que su gestión le pondrá alfombras rojas para recibir nuevas inversiones. Pero las empresas que históricamente contribuyeron con el fisco en Tucumán quieren una clara política oficial respecto de la carga tributaria que tendrán para continuar desarrollando sus negocios, sin que el peso impositivo repercuta en el costo laboral de cada una de las firmas.
Respecto de las continuas prórrogas a la suspensión del régimen de alícuota cero, el economista tucumano, Osvaldo Meloni, advirtió sobre los peligros que genera para la economía provincial la facultad discrecional de modificar esas alícuotas discrecionalmente y por un simple acto administrativo. El profesor de la UNT considera que para atraer inversiones y generar riquezas "las economías capitalistas necesitan de la letra, pero fundamentalmente del espíritu de las leyes". En otras palabras, esto se traduce en una necesidad de afianzar la seguridad jurídica, para que los potenciales inversores sepan, antes de asentarse en Tucumán, cuál será la tasa de retorno sobre el capital que pondrán en riesgo.
El temido revalúo
Las medidas que adoptaría Rentas para 2004 también tendrán una fuerte incidencia en los impuestos patrimoniales.
Los equipos técnicos del Gobierno analizan el revalúo fiscal en el impuesto Inmobiliario (con los datos que aportará la Dirección de Catastro) y en Automotores, en el que habría un cruce de información entre el padrón de Rentas y los informes que periódicamente efectúa la Asociación de Concesionarias de la República Argentina (Acara). Algunos funcionarios sostienen que en 2004 el revalúo de Automotor podría significar un incremento promedio del 33% para los contribuyentes de ese impuesto. Piensan que ese porcentaje será sólo aplicado a la franja de contribuyentes con mayor poder adquisitivo y de zonas residenciales. Otros, en cambio, vaticinan que para los sectores de menos ingresos (con viviendas únicas en las que se produjeron mejoras), la suba en las boletas impositivas previstas para el año próximo no superaría el 14% de la que actualmente pagan.
Con este escenario, el Poder Ejecutivo debería poner todas las cartas sobre la mesa para dilucidar el grado de estabilidad que tendrá su política impositiva. Las ansias oficiales de recaudar más para cumplir con las metas de déficit cero acordadas con la Nación para el ejercicio de 2004 deben ser acompañadas por una fuerte difusión acerca del destino que tendrá el dinero que el contribuyente aporta, sobre todo, para los servicios esenciales del Estado. Es el gran reto de Alperovich, quien en el discurso que pronunció al asumir como gobernador, se comprometió a transparentar el uso de los recursos y de las cuentas públicas y a la difusión de los datos, vía Internet.
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