El crítico doble frente

Kirchner ha dado muestras de estar jugándose ante la opinión pública contra sectores del duhaldismo bonaerense.

06 Noviembre 2003
BUENOS AIRES.- La historia sobre este tiempo dirá seguramente lo que nuestra sociedad le debe a la familia del joven Pablo Belluscio por su valiente denuncia de la inseguridad que azota al país. Esa actitud de coraje fue la causa de que el presidente Kirchner convocase a numerosas familias víctimas de los más graves delitos, para exigir a instituciones y corporaciones políticas una severa autocrítica, tradicionalmente ausente de gestos y discursos cotidianos. La actitud presidencial ha sido otra manifestación del "estilo K" pero, como ocurre generalmente, ese modo directo del jefe del gobierno ha debido pagar el costo de un fuerte golpe sobre el duhaldismo bonaerense, apenas disimulado por Eduardo Duhalde, alejado de Buenos Aires por su destino en la sede montevideana del Mercosur, donde es secretario general. La señal hostil estuvo a cargo del jefe provincial justicialista y alcalde de Lanús, Manuel Quindimil, cuya renuncia al consejo bonaerense del PJ fue rechazada de plano por unanimidad. Quindimil había pedido a Néstor Kirchner públicamente el alejamiento de Gustavo Beliz mediante una solicitada en los medios, recibiendo por respuesta el respaldo al ministro de Justicia.

A dos frentes
El Presidente ha dado muestras en las últimas horas de estar jugándose ante la opinión pública contra esa línea estructural del duhaldismo que la gente asocia a las viejas dirigencias, pero no ha podido evitar hasta el momento que el ministro del Interior, Aníbal Fernández, deje de discrepar con Beliz por sus denuncias generalizadas sobre connivencia política y policial. Fernández tiene raíces duhaldistas y no las ha disimulado durante estos episodios, provocados por la crítica carta pública de la familia Belluscio. El marco social de ese difícil debate interno ha sido el agresivo anuncio piquetero de que el 20 de diciembre habrá un "argentinazo" en la Plaza de Mayo, repitiendo el agresivo reto de los duros que el martes último bloquearon el centro porteño. En la cartera política del gobierno preocupa el eventual doble frente que pueda colocar a Kirchner en una situación particularmente difícil. "El presidente cuenta con el gaseoso apoyo de las encuestas, pero es muy difícil medir el resultado de una apelación suya a un apoyo organizado y concreto", ha manifestado un hombre muy próximo a Eduardo Duhalde.

Consuelo
Roberto Lavagna ha tenido, al menos, el consuelo de ver cómo ha marchado en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, de Diputados, el proyecto de Presupuesto 2004. Esta semana puede haber dictamen con observaciones que no perturbarán el aval de los auditores del Fondo Monetario, que han comenzado la primera revisión del acuerdo contingente. La noticia compensa en alguna medida el penoso marco político que la realidad argentina presenta en estos días, y que no deja de influir en las difíciles negociaciones sobre la deuda. Resulta muy chocante a los observadores del tema que no se advierta debidamente en el oficialismo hasta qué punto resulta perturbada la gestión del ministro Lavagna y sus principales colaboradores en el tema. (De nuestra Sucursal)

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