04 Noviembre 2003 Seguir en 
El tránsito de nuestra ciudad, como todos lo conocen y soportan, es tan febril como complicado, por diversas razones. Entre ellas cabe citar la estrechez de las calles, la cantidad de vehículos, la indisciplina de los conductores y el incumplimiento de las normas de estacionamiento, por ejemplo. De allí que resulte fundamental la existencia de inspectores que regulen el flujo de automotores, dirigiéndolo desde las esquinas.
Nos parece que este servicio indispensable no se brinda con la amplitud que debiera, lo que contrasta con la superpoblación de empleados municipales. En efecto, hay una serie de intersecciones de la ciudad donde el control de referencia es necesario. Un buen ejemplo se localiza en San Lorenzo y 9 de Julio, donde a veces hay apostado un varita y a veces no lo hay. Pero dista de ser el único caso en que la necesidad aparece evidente.
Pensamos que la Municipalidad debiera estudiar el problema y establecer los puntos críticos, para colocar allí a sus inspectores. En la actualidad, se produce una serie de situaciones de peligro -tanto para automovilistas como para peatones- a causa de la carencia citada.
Nos parece que este servicio indispensable no se brinda con la amplitud que debiera, lo que contrasta con la superpoblación de empleados municipales. En efecto, hay una serie de intersecciones de la ciudad donde el control de referencia es necesario. Un buen ejemplo se localiza en San Lorenzo y 9 de Julio, donde a veces hay apostado un varita y a veces no lo hay. Pero dista de ser el único caso en que la necesidad aparece evidente.
Pensamos que la Municipalidad debiera estudiar el problema y establecer los puntos críticos, para colocar allí a sus inspectores. En la actualidad, se produce una serie de situaciones de peligro -tanto para automovilistas como para peatones- a causa de la carencia citada.
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