"Dudé de que 'Los dueños' se llegara a filmar" - LA GACETA Tucumán

"Dudé de que 'Los dueños' se llegara a filmar"

Rosario Bléfari, protagonista de la película tucumana, recordó su experiencia durante el rodaje en Famaillá y adelantó algunos de sus proyectos.

18 Oct 2013
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VISITA. Bléfari, en LA GACETA. Mañana tocará en un espacio alternativo.

Llegó a Tucumán para tocar sus canciones hace varios años. Y sin habérselo propuesto comenzó una especie de romance con la provincia que aún no se rompe: se vinculó con artistas locales, conoció Famaillá y protagonizó una película vernácula que fue distinguida nada más y nada menos que en Cannes. Rosario Bléfari regresó a Tucumán esta semana por dos razones: para dar un recital (mañana a las 23 en San Martín 1.130) y para participar de la apertura del festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo. Es que en ese marco se realizó el estreno local de "Los dueños", el filme de los tucumanos Agustín Toscano y Ezequiel Radusky que ella protagoniza.

Inquieta, simpática, menuda e intensa, Rosario es una artista compleja: hace música (fue una de las exponentes más importantes del indie durante los 90 con la banda Suárez y desde hace años lleva adelante una carrera solista), es poetisa y actriz. En una entrevista con LA GACETA tras el estreno de "Los dueños", contó su experiencia en el set famaillense donde se rodó el filme, ensayó un breve análisis del cine y adelantó sus proyectos.

- ¿Cómo surgió tu vínculo con Tucumán?

- Siempre vine a tocar. Así conocí a muchos artistas, entre ellos, a los directores. De hecho, un amigo de ellos fue el primero que me invitó a tocar a Tucumán.

- ¿Y cómo llegaste a "Los dueños"?

- Ellos me contaron que querían hacer una película y que querían presentarla en el Incaa. Al tiempo me llegó una propuesta más formal. Leí el guión, me gustó y acepté, porque les tenía mucha fe.

- ¿Le tuviste fe al proyecto de entrada? ¿En aquel entonces te imaginaste que iba a llegar hasta donde llegó?

- Al principio llegué a dudar que se hiciera. Creo que a todos nos pasó un poco eso. Es como que nos gustaba mucho la idea, pero no sabíamos si alguna vez se iba a concretar. Creo que los únicos que no tuvieron dudas fueron Boby (Agustin) y Ezequiel. Obviamente, cuando empezamos a ensayar las escenas, todo se volvió mucho más interesante.

- ¿Qué te pareció Famaillá? (la película se rodó en un campo de esa localidad)

- No sabía nada de Famaillá ni de la Fiesta de la Empanada; fue todo un descubrimiento. Nosotros estuvimos mucho tiempo en el campo filmando, pero hicimos un par de incursiones a la ciudad, especialmente cuando fuimos a conocer la locación; nos trataron muy bien. Más que con los vecinos de la ciudad, nosotros tuvimos mucha relación con los peones y los caseros reales de la finca donde filmamos. Y fue espectacular.

- ¿Cómo te vinculaste con tu personaje?

- Me costó, porque es una persona muy amargada.

- Es muy sexual...

- Al contrario. Es una mujer que ha perdido el deseo. Al entrar en contacto con la gente del campo, con ese contexto más salvaje, con el calor, con el deseo de los otros redescubre el propio. Pero lo que pone en evidencia es la imposibilidad de liberar su deseo. Es torpe, es una persona que está fuera de su ámbito y que quiere integrarse, pero choca. Lo que más me costó del personaje fue trabajar su frustración.

- ¿Qué te generó la distinción que recibió la película en Cannes?

- Mucha alegría, porque por detrás hubo mucho trabajo.

- ¿Cómo evalúas el cine independiente actual?

- No sé dónde está parado el cine argentino en este momento. Lo que sí puedo decir es que hay más películas, más trabajo. Desde mi pequeño lugar creo que hay más movimiento, más diversidad de formas de hacer cine.

- ¿Qué proyectos tenés?

- Estoy grabando un disco con una banda nueva. No va a ser un trabajo solista; tenía una serie de temas y convoqué a músicos de otras bandas para grabarlas y tocarlas. Eso sí: todavía no tenemos nombre. Además, en marzo del año que viene vuelvo a filmar una película.

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