Cartas de lectores - LA GACETA Tucumán

Cartas de lectores

14 Jul 2013

ATURDIMIENTO TECNOLÓGICO

Estamos siendo sometidos a un intenso bombardeo de tecnología de última generación en el campo de las comunicaciones telefónicas y en la web. Si observamos el comportamiento de la mayoría de la gente, preocupa que toda esta tecnología que bien podría ser una herramienta más, que como una prótesis sirviera para amplificar nuestros sentidos incrementando nuestras posibilidades de investigación, vemos que por el contrario, se está volviendo en nuestra contra al reemplazar, valiosas funciones intelectuales mediante un constante y adictivo aturdimiento. Este temor se fundamenta en resultados de recientes estadísticas, relevadas por especialistas en educación, según las cuales la tecnología de la comunicación y la informática no han colaborado para obtener mejores resultados en cuanto a la preparación y el nivel de los alumnos. Los investigadores hacen hincapié en las dificultades que reportan los docentes cuando intentan lograr una correcta atención por parte de alumnos, los cuales están muy entretenidos enviando y recibiendo mensajes con sus celulares. Para colmo de males, los teléfonos de última generación, mal llamados "inteligentes", están diseñados para entretener y captar el interés de niños y adolescentes y ofrecerles acceso a la web donde pueden aturdirse todo el día con jueguitos y/o conversaciones estériles, que nada aportan a la cultura. En este contexto, no veo que las llamadas redes sociales sirvan para otra cosa que para subir fotos, oraciones, frases sueltas y chimentos que carecen de seriedad. Son declamaciones espasmódicas, muchas de las cuales no tienen sentido lógico y además ostentan todo tipo de licencias en cuanto a errores y horrores de ortografía. Obviamente que la web, recargada de toda esta información inútil, se ve privada de un valioso espacio que podría estar al servicio de comunicaciones útiles o esenciales. En definitiva, podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que por mucho que atiborremos la mente de un niño con información, ello no significará insuflar inteligencia y más bien será todo lo contrario. La información siempre será fría e inerte y nunca podrá suplir la enseñanza interactiva desarrollada en clases presenciales, en las cuales el ansia de conocimiento debe ser estimulada en el educando únicamente a través de la personal relación profesor-discípulo.

Humberto Hugo D'Andrea
[email protected]


TUCUMÁN EN LA LITERATURA

Interesante la carta "Tucumán en la literatura" del lector Daniel Lecuona (10/7). Quería consignar que tan atractivo tema fue tratado "in extenso" en LA GACETA Literaria por Eugenia Flores de Molinillo, en un artículo titulado "Nombrar Tucumán" (29/10/06). Respecto al cuento de Edmundo D'Amicis, vale la pena citar el párrafo en que describe a Tucumán, cuando el protagonista entra a la ciudad (aclaro que lo tomo de una versión abreviada y simplificada que se vendía en los quioscos): "Le case e le strade erano come quelle che aveva visto a Buenos Aires, Rosario e Cordova, ma la vegetazione era nuova e magnifica. L'aria era profumata e la luce era meravigliosa. Il cielo era azzurro come non lo aveva mai visto prima, neanche in Italia" (las casas y las calles eran como las que había visto en Buenos Aires, Rosario y Córdoba, pero la vegetación era nueva y magnífica. El aire era perfumado y la luz era maravillosa. El cielo era azul como no lo había visto nunca antes, ni siquiera en Italia). ¿Exageración literaria? Puede ser. Pero capaz nomás que nuestro cielo era más lindo incluso que el de Italia. Y seguro que la polución "industrial" del siglo XX terminó con él.

José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
San Miguel de Tucumán


PÉRDIDA DE AGUA

El 17/07/09, un inspector municipal de Tafí del Valle constató una pérdida de agua en la vía pública. Me intimó a que, en 24 horas, la arreglara. Inicié el Expte Nº 3647/09 adjuntando planos de instalación sanitaria autenticados por escribano para demostrar que la pérdida no era mía, sino del vecino que había construido una pirca. En abril de 2013, otra vez la pérdida de agua en la vía pública. Una vecina llamó a la SAT. Posteriormente el 7/6/13 se me inundó el jardín. Fotografié el tanque del "impulsivo" vecino chorreando agua y jardín, etcétera. Recientemente, el 7/7, se inundó mi baño. El 11/7 solicité por nota a Obras Públicas de la Municipalidad una inspección y que se diera continuidad al Expte Nº3647/09 por tratarse de la misma situación. Adjunté fotocopias de los planos presentados con anterioridad. Un ingeniero se presentó a efectuar la inspección y pedirá informes a la SAT para que verifique la pérdida de agua en la vía pública y que los límites de construcción y red de agua están alterados cuando deberían coincidir con los planos originales que en nada reflejan la incoherente realidad. ¿Por qué la Municipalidad se opone a tener un Tribunal de Faltas? O anulen las ordenanzas, si son ellos mismos los que las violentan.

Lastenia Padilla
[email protected]


PEATONAL MENDOZA

Quizás por ser el comienzo o el final, da lo mismo, de la peatonal Mendoza, pero cuando se llega a la calle Junín, la suciedad y los olores invaden a los que transitan por ella. ¿Por qué dos containers, sin sus tapas, están sucios siempre? Las veredas también necesitan de una limpieza profunda. Pido a las autoridades que no se olviden de que Tucumán es el Jardín de la República.

Lilia Auad
Avda. Mate de Luna 3.805
San Miguel de Tucumán


EL PAN CASERO

La curiosa iniciativa lanzada oportunamente por la secretaria de Defensa del Consumidor, la tucumana Lucía "Pimpi" Colombo, de amasar pan casero para evitar la suba del precio del producto, sirve para recrear este casi extinguido oficio. Por empezar, el horno era construido con retazos de ladrillos y cascotes asentados sobre barro amortiguado (estacionado). Debajo del piso de ladrillos, le ponían sal gruesa para contención del calor; el hurgón de palo, la escoba de yuyos no lechosos ni amargos para evitar el mal gusto del pan y la pala de madera eran los elementos para el horneado, teniendo cuidado de que el horno no estuviera demasiado caliente para evitar que los amasijos se "arrebataran" (doraran rápidamente). Mientras que para la elaboración del pan se debía contar con una amplia batea de madera finamente cepillada, y en algunos casos se recurría al cedazo (tamiz), por las dudas la harina contuviera gorgojos o estuviera apelmazada (grumos), sumada a la levadura tomada de una mínima porción de la amasada anterior. A su vez, la mesa donde se colocaban los panes tapados con un mantel era ubicada en un sector tibio para que se "levantaran" (leudado). Se acostumbraba, como compensación, elaborar la ración (un pequeño pancito) para el niño o la niña que colaborara con el rejuntado de leñas y chamizas (voz quichua) para el encendido del horno. El pan dulce debía llevar anco hervido, que le daba color y sabor; otros lo hacían con pepitas de semillas tostadas de zapallos, recetados por los manosantas para combatir los parásitos en los infantes. En épocas pasadas había mujeres baqueanas amansadoras que ganaban su sustento diario proveyendo semanalmente partidas de pan casero para la venta en los almacenes de ramos generales, baqueanas que aconsejaban no cortar el pan caliente con cuchillo, porque encrudecía la masa interior, e indicaban quebrarlo a mano. Los amasijos tenían nombres tradicionales: torta, rosca, simbado, cacho, bollos con chicharrón, pan de cuatro picos o pan santo, práctica pieza que permitía cortarlo a mano y en fracciones iguales, cuyo costo era de 20 centavos, y cada porción valía 5 centavos, importe con que podía disponer hasta un pordiosero. De allí aquello de "no tengo ni una chirola (moneda) para atajar un panadero", referido a los vendedores ambulantes de ese producto. Por otro lado, las panaderías industriales y establecidas en los centros urbanos contaban para su distribución con jardineras encapotadas, triciclos de reparto y bicicletas de reparto con espaciosos canastos. En las zonas rurales el pan francés era consumido tan sólo por indicación médica, "por ser más liviano".

Ysmael Díaz
Mario Bravo 247
Banda del Río Salí-Tucumán


Abrir el cinturón ferroviario

LA GACETA del 9/7 nos informa que a fin de mes el Gobierno de Tucumán comenzará los trabajos para construir túneles en las calles Córdoba y Mendoza, desde Marco Avellaneda hasta Suipacha, para descongestionar el tránsito vehicular y dos puentes colgantes para transeúntes, todo sobre las vías férreas sin uso por la desaparición de los trenes y que gastarían 50 millones de pesos. Los tucumanos, en especial jubilados por viejos, conocemos que en la obra se va a terminar gastando 100 millones, si es que la terminan. La prensa conoce, porque se realizó en la Legislatura una conferencia de prensa, en la que el legislador José Manuel Páez y el agrimensor Carlos Salmoiraghi presentaron un proyecto alternativo, en el que sólo gastarían $3 millones. Consiste en construir con asfalto una calle en forma de "U" por el interior de la playa ferroviaria, colocando un semáforo para quienes circulen por Córdoba, cruzan Avellaneda y penetran en el interior de los terrenos del ferrocarril y giran hacia San Juan. Allí vuelven a girar hacia Suipacha y otra vez doblan para llegar a Córdoba, y, cruzando Suipacha, continuar transitando hacia el oeste. Ese recorrido no sería superior a los 200 metros y se ahorrarían 47 millones que el gobernador los debería destinar para pagar las deudas y los reajustes que los jubilados reclamamos los miércoles en la plaza Independencia. Basta de seguir malgastando dinero en obras que no van a servir para el futuro. Porque algún día, como ocurrió con las vías del ferrocarril El Provincial, en la avenida Roca, y del Belgrano, en El Bajo, esas vías desaparecerán y entonces, ¿qué haremos con los túneles?

Ángel Ricardo Salguero
Thames 853
San Miguel de Tucumán


MOTOS QUE ANDAN POR VEREDAS

El municipio tiene que resolver lo más pronto posible el problema que representan motos y bicicletas que circulan por las veredas y plazas. Lo hacen a alta velocidad, poniendo en riesgo a los peatones, sin importarles las graves consecuencias en que puede derivar el atropellar a un niño o a un anciano. Ellos son los más vulnerables y a los que una fractura les puede provocar postración y hasta la pérdida de la vida.

Guillermo Fonseca
Santa Fe 775
San Miguel de Tucumán

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