16 Enero 2013 Seguir en 

Todo niño menor de 3 o 4 años necesita crear un espacio para desarrollar su capacidad y estar solo, aún en compañía de alguien. Allí surge espontáneamente la fantasía, que es el motor necesario para desplegar juegos. De hecho, creemos que la actividad lúdica es la base para poder elaborar los futuros conflictos y así ampliar los recursos genuinos y creativos de cada niño. Esto forma parte de las bases fundamentales para el desarrollo adecuado de la autoestima, la autonomía y el autoconcepto. Con esta expresión coincidieron Adriana Marcela López y Emilia Elisa Canzutti. Claro que esta capacidad que señalaron las especialistas a Pro-Salud News, sólo puede desarrollarse si se cuenta con apego seguro dentro del ambiente familiar.
Si un niño no juega no puede desplegar su fantasía, ni hallar un momento de soledad donde encontrarse y enriquecerse. Cuando falta la actividad lúdica muestra signos de desvitalización, de pérdida de interés y paulatinamente se va aislando de su entorno, refirieron.
La tristeza y la depresión en un niño no se manifiestan de igual forma que en un adulto. Los más chicos suelen evidenciar alteraciones de la conducta, irritabilidad, llanto fácil, falta de concentración o cambios en el apetito. También pueden perder el placer, o bien desarrollar sentimientos de no ser querido o retraerse socialmente, sin olvidar que en la mayoría de los casos el nivel académico desciende.
"Es muy importante que los padres estén atentos para poder detectar alteraciones o comportamientos que son signo de sufrimiento psíquico por parte del niño. Esta es la única forma de realizar la consulta adecuada y eficaz sin dejar pasar el tiempo", sumó la tucumana Norma Dilascio.
El doctor Sergio Strejilevich, médico psiquiatra, indicó que la depresión "impacta de manera personal en cada individuo, pero tiene una característica común: afecta la capacidad funcional en todos. El diagnóstico preciso es fundamental porque debemos abordarlo con la combinación de diversas herramientas".
El reconocido análisis "La depresión de la niñez: epidemiología, modelos etiológicos e implicaciones del tratamiento", que realizaron hace algunos años los doctores J. H. Kashani y D. D. Sherman, advierte que se pueden detectar casos de depresión tanto en la infancia como en la juventud. "Esta patología afecta del 1 al 2% de los niños, y del 4 al 5% durante la juventud", consigna.
Si un niño no juega no puede desplegar su fantasía, ni hallar un momento de soledad donde encontrarse y enriquecerse. Cuando falta la actividad lúdica muestra signos de desvitalización, de pérdida de interés y paulatinamente se va aislando de su entorno, refirieron.
La tristeza y la depresión en un niño no se manifiestan de igual forma que en un adulto. Los más chicos suelen evidenciar alteraciones de la conducta, irritabilidad, llanto fácil, falta de concentración o cambios en el apetito. También pueden perder el placer, o bien desarrollar sentimientos de no ser querido o retraerse socialmente, sin olvidar que en la mayoría de los casos el nivel académico desciende.
"Es muy importante que los padres estén atentos para poder detectar alteraciones o comportamientos que son signo de sufrimiento psíquico por parte del niño. Esta es la única forma de realizar la consulta adecuada y eficaz sin dejar pasar el tiempo", sumó la tucumana Norma Dilascio.
El doctor Sergio Strejilevich, médico psiquiatra, indicó que la depresión "impacta de manera personal en cada individuo, pero tiene una característica común: afecta la capacidad funcional en todos. El diagnóstico preciso es fundamental porque debemos abordarlo con la combinación de diversas herramientas".
El reconocido análisis "La depresión de la niñez: epidemiología, modelos etiológicos e implicaciones del tratamiento", que realizaron hace algunos años los doctores J. H. Kashani y D. D. Sherman, advierte que se pueden detectar casos de depresión tanto en la infancia como en la juventud. "Esta patología afecta del 1 al 2% de los niños, y del 4 al 5% durante la juventud", consigna.
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