SITUACIÓN COMPLICADA. El equipo tenía que evitar que se agrande la herida. FOTO DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA NACIÓN.
09 Enero 2013 Seguir en 

BUENOS AIRES.- Un joven de 19 años estuvo al borde de la muerte y se escapó. El lunes, recibió el disparo de una pistola neumática que manipulaba un compañero, que provocó que se le incruste un clavo en el corazón, por lo que fue intervenido de urgencia. Un equipo médico del hospital El Cruce Néstor Kirchner, de la localidad bonaerense de Florencio Varela fue el responsable de la operación que convirtió al joven en la cuarta persona en el mundo en sobrevivir a esta cirugía.
"En el quirófano se procedió a la apertura del hueso del esternón con mucho cuidado porque se corría el riesgo de chocar con el clavo y agrandar la herida cardíaca", explicó el médico Marcelo Nahín, quien dirigió la cirugía. "Ya con el elemento perforante a la vista realizamos la extracción manual del objeto que se había incrustado en la cara anterior del ventrículo derecho", detalló.
"Las pistolas de clavos son responsables de alrededor de 37.000 visitas anuales a salas de emergencias de trabajadores de la construcción en los Estados Unidos", continuó Nahín sobre la herramienta que le produjo la peligrosa herida. "En ese país también se han reportado lesiones por pistolas de clavos en la columna vertebral, la cabeza, el cuello, los ojos, órganos internos y huesos, causando parálisis, ceguera, daño cerebral, fracturas de huesos y muertes", agregó sobre la situación local.
Finalmente, se refirió al estado actual de su paciente, del que no se reveló su identidad. "La evolución del paciente es muy buena y ayer se le retiró el respirador", dijo
Por su parte, el director ejecutivo del hospital, Arnaldo Medina, señaló que "sólo tres personas sobrevivieron a esta lesión en el mundo, en casos ocurridos en Estados Unidos, Australia y Polonia". Además, destacó la capacidad del personal que realizó la cirugía. "Contar con gente que puede trabajar en todo momento, que viene realizando cirugías cardiovasculares y trasplantes da un training para abordar este tipo de operaciones", explicó.
El clavo, de ocho centímetros de largo, había atravesado el esternón y el ventrículo derecho del corazón, y quedó alojado en la cavidad cardíaca. (Télam - DYN)
"En el quirófano se procedió a la apertura del hueso del esternón con mucho cuidado porque se corría el riesgo de chocar con el clavo y agrandar la herida cardíaca", explicó el médico Marcelo Nahín, quien dirigió la cirugía. "Ya con el elemento perforante a la vista realizamos la extracción manual del objeto que se había incrustado en la cara anterior del ventrículo derecho", detalló.
"Las pistolas de clavos son responsables de alrededor de 37.000 visitas anuales a salas de emergencias de trabajadores de la construcción en los Estados Unidos", continuó Nahín sobre la herramienta que le produjo la peligrosa herida. "En ese país también se han reportado lesiones por pistolas de clavos en la columna vertebral, la cabeza, el cuello, los ojos, órganos internos y huesos, causando parálisis, ceguera, daño cerebral, fracturas de huesos y muertes", agregó sobre la situación local.
Finalmente, se refirió al estado actual de su paciente, del que no se reveló su identidad. "La evolución del paciente es muy buena y ayer se le retiró el respirador", dijo
Por su parte, el director ejecutivo del hospital, Arnaldo Medina, señaló que "sólo tres personas sobrevivieron a esta lesión en el mundo, en casos ocurridos en Estados Unidos, Australia y Polonia". Además, destacó la capacidad del personal que realizó la cirugía. "Contar con gente que puede trabajar en todo momento, que viene realizando cirugías cardiovasculares y trasplantes da un training para abordar este tipo de operaciones", explicó.
El clavo, de ocho centímetros de largo, había atravesado el esternón y el ventrículo derecho del corazón, y quedó alojado en la cavidad cardíaca. (Télam - DYN)
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