POCO. Con sus desbordes intermitentes, Gustavo Ibáñez ayudó pero no fue determinante en el ataque "santo". LA GACETA / EDGARDO GALINDEZ

Con muy poco, San Martín sumó esta tarde sus primeros tres puntos en el Argentino A luego de vencer 2 a 1 a Tiro Federal de Rosario. Los goles fueron anotados por Gustavo Balvorín y Rubén Molina, a los 6 y 40 minutos del primer tiempo. Ante una multitud en La Ciudadela, el "santo" ganó, pero dejó muchas dudas en cuanto al funcionamiento colectivo.
El debut de Leonardo Acosta, en reemplazo de Daniel Carrasco, no fue una solución para un mediocampo que no pudo generar juego. Claro es que el equipo de Carlos Ramacciotti juega sin enganche, por lo que al fútbol hay que buscarlo en otra parte. En ese rubro, el que otra vez desparramó pelotazos hasta cansarse fue Héctor López, convertido de nuevo en rueda de auxilio y lanzador a la vez. De a ratos, Juan Chanquía y Molina fueron tal vez los mejores aliados de un solitario "Arenero", que además debía cubrir los sectores del uruguayo.
En el fondo, los laterales dieron muchas ventajas, sobre todo por el lado de Mario Vera, que indefectiblemente fue reemplazado en el segundo tiempo por un sobrio Federico Pomba, que no desentonó en la zaga al lado de Alejandro Rébola y Luciano González.
Adelante, la efectividad de Balvorín hace olvidar rápido que pasa más tiempo buscando pelear contra los defensores que mirando el arco rival. Con dos goles en la misma cantidad de juegos, "Ring ring" hace valer la cinta de capitán a fuerza de festejos. A su lado, Gustavo Ibáñez intentó una y otra vez desbordar, aunque sin la picardía de otros juegos.
Bajo estos parámetros, San Martín rápidamente se adelantó en el marcador, luego de una buena jugada de Chanquía por la izquierda. Su centro atrás gozó con la complicidad de "Chiquito" Bossio y de Rezzónico, quienes le dejaron la pelota servida para que el goleador de Los Ralos la empuje nomás.
La visita mostró poco y nada, por lo que la pelota estuvo casi siempre en los pies de los jugadores "santos", que sobre el final del primer tiempo hilvanaron la mejor jugada de la tarde, en la que triangularon otra vez Chanquía, que robó una pelota para entregársela a Ibáñez y éste habilitó a Molina. Con el remate cruzado de derecha, el "Negro" hizo pensar que el partido estaba liquidado. Sin embargo, había que jugar 45 minutos más.
En el segundo tiempo, como emulando la actuación de hace una semana en Sunchales, los tucumanos poco a poco fueron retrocediendo, dejando el manejo de la pelota al rival, que en una jugada desafortunada de la defensa "santa" anotó el descuento. A partir de ahí, los rosarinos vieron como los locales retrocedían en el campo, para jugar de contragolpe, y decidieron salir a jugar.
Aunque la victoria nunca pareció estar en peligro, San Martín no demostró la madurez suficiente para cerrar el partido a tiempo y tampoco sacó provecho del hombre de más con el que gozó durante los 10 minutos finales. Para colmo, en la última jugada del partido, Balvorín abusó de la gambeta y desperdició un mano a mano que podría haber ayudado a decorar el resultado y a cambiar, al menos un poco, la gris imagen del final.
Fue victoria y nada más. A este San Martín todavía le falta mucho para ser el equipo sólido que, sin dudas, sus hinchas, sus jugadores y su cuerpo técnico desean. Aunque puede ser el comienzo, claro está. LA GACETA ©








