Se cayó una vez y logró levantarse. Hace algunos años, San Martín tocó fondo. La crisis institucional generó graves problemas económicos y eso se trasladó a lo deportivo. En un abrir y cerrar de ojos, el equipo comenzó a caer por un tobogán con descensos consecutivos y terminó jugando en la Liga. Como el Ave Fénix resurgió de la cenizas. Tomó impulso y en una corrida impresionante, llegó a Primera. Parecía que lo peor había pasado. Se suponía que todos habían aprendido la lección y el futuro se podía mirar con optimismo. Pero nada de eso sucedió. Se volvieron a cometer errores imperdonables. Reaparecieron los fantasmas. El descenso al Argentino A; la rebelión de los hinchas cansados del mal trato; la renuncia del presidente; tribunas vacías; ingresos insuficientes. La crisis amenazaba con llevar a la institución al fondo del abismo. Por suerte, esta vez se pudo frenar el proceso a tiempo. Es la hora de los socios. Ellos deberán elegir la próxima conducción. No pueden equivocarse. San Martín merece un futuro mejor.








