Una tenue luz de esperanza comenzó a brillar en el conflicto institucional de San Martín. Los socios que formaron una fuerte oposición y los directivos están dispuestos a dejar de lado las diferencias para sacar adelante el club. Sin embargo, hay una traba que impide que el acuerdo llegue cuanto antes: el balance que debe ser analizado mañana en la Asamblea General Ordinaria.
Los autoconvocados y los integrantes de la Agrupación JCC mantuvieron contactos extraoficiales con algunos dirigentes en las últimas horas. Durante esas charlas se tiraron algunos puntos para destrabar el conflicto. Los opositores quieren colaborar con ideas y recursos. Los dirigentes están dispuestos a que se formen comisiones de trabajo. "Los socios sabemos que no tiene sentido seguir con una batalla a lo Pirro. No queremos ganar por 10 a 9 y que se termine destruyendo el club. Estamos dispuestos a dar un gesto, pero queremos ver gestos de otros", destacó Daniel Kristal.
En la dividida directiva "santa" varios ya están dispuestos a sentarse a charlar. "Algunos pares no terminan de entender la situación. Estamos en un club que no cuenta con los recursos económicos para seguir adelante, que tiene problemas laborales y equipo que no está funcionando. Encima los no socios y los hinchas nos están dando la espalda", destacó un vocal que renunciará mañana.
Pero hay un tema que aleja a ambas partes: el balance. Si aún no hubo una renuncia masiva de los hombres del ya dimitido presidente Rubén Ale, fue porque antes quieren dejar su nombre limpio.
El presidente Abraham Salame pretende abrir el libro de actas -medida que puede generar la nulidad de la Asamblea- para lograr que más aliados puedan votar y no pasar un sofocón como el del jueves, cuando se aprobó la Memoria por un voto de diferencia. Si consigue el objetivo, comenzará a hablar de una etapa de transición.
Los asociados transitan por otro camino. Hoy presentarán un escrito en el club para recordar que mañana sólo podrán votar los socios que firmaron el acta antes de que se pase a un cuarto intermedio. Además, solicitarán que la votación sea secreta, como lo establece el estatuto. En caso de que no se acepten sus planteos, firmarán el acta en disconformidad y luego recurrirán a Personas Jurídicas para solicitar la nulidad de la Asamblea, lo que se transformará en otro dolor de cabeza para la directiva y también para Ale.
Los autoconvocados y los integrantes de la Agrupación JCC mantuvieron contactos extraoficiales con algunos dirigentes en las últimas horas. Durante esas charlas se tiraron algunos puntos para destrabar el conflicto. Los opositores quieren colaborar con ideas y recursos. Los dirigentes están dispuestos a que se formen comisiones de trabajo. "Los socios sabemos que no tiene sentido seguir con una batalla a lo Pirro. No queremos ganar por 10 a 9 y que se termine destruyendo el club. Estamos dispuestos a dar un gesto, pero queremos ver gestos de otros", destacó Daniel Kristal.
En la dividida directiva "santa" varios ya están dispuestos a sentarse a charlar. "Algunos pares no terminan de entender la situación. Estamos en un club que no cuenta con los recursos económicos para seguir adelante, que tiene problemas laborales y equipo que no está funcionando. Encima los no socios y los hinchas nos están dando la espalda", destacó un vocal que renunciará mañana.
Pero hay un tema que aleja a ambas partes: el balance. Si aún no hubo una renuncia masiva de los hombres del ya dimitido presidente Rubén Ale, fue porque antes quieren dejar su nombre limpio.
El presidente Abraham Salame pretende abrir el libro de actas -medida que puede generar la nulidad de la Asamblea- para lograr que más aliados puedan votar y no pasar un sofocón como el del jueves, cuando se aprobó la Memoria por un voto de diferencia. Si consigue el objetivo, comenzará a hablar de una etapa de transición.
Los asociados transitan por otro camino. Hoy presentarán un escrito en el club para recordar que mañana sólo podrán votar los socios que firmaron el acta antes de que se pase a un cuarto intermedio. Además, solicitarán que la votación sea secreta, como lo establece el estatuto. En caso de que no se acepten sus planteos, firmarán el acta en disconformidad y luego recurrirán a Personas Jurídicas para solicitar la nulidad de la Asamblea, lo que se transformará en otro dolor de cabeza para la directiva y también para Ale.








