La expansión del universo, medida con más precisión

Olga Pintado | Astrofísica

05 Octubre 2011
A principios del siglo XX (1929), el astrónomo norteamericano Edwin Hubble descubrió que la luz que nos llega de las galaxias era más roja de lo que debería ser. Determinó que cuanto más lejos estaba la galaxia, más alta era su velocidad de recesión. A esta relación se la conoce como la ley de los desplazamientos hacia el rojo o ley de Hubble, y determina que la velocidad de una galaxia es proporcional a su distancia. Desde entonces se acepta que el universo está en constante expansión. Saul Perlmutter, Brian P. Schmidt y Adam G. Riess, ganadores del premio Nobel de Física 2011, demostraron que la velocidad de expansión del universo es cada vez mayor. Ellos usaron una técnica diferente, que consiste en medir la velocidad de expansión en base a las supenovas IA, y no a las galaxias, como lo hizo Hubble.

Las supernovas IA son un fenómeno que se produce cuando existe un sistema de dos estrellas (sistema binario) en la que una de ellas es una enana blanca.

Una enana blanca es una estrella en la etapa final de su vida que es muy compacta y tiene una fuerza de atracción gravitatoria muy grande. Por efecto de esa fuerza gravitatoria atrae material de la compañera, incrementando su temperatura, y se producen procesos de fusión nuclear. Por esto aumenta su brillo rápidamente.

Como se trata de procesos que se producen rápidamente, permiten medir la velocidad de expansión del universo con más precisión que el corrimiento al rojo de las galaxias.

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