04 Octubre 2011 Seguir en 
MADRID, España.- El bebé rescatado mediante una cesárea después de que su madre, Rocío Piñeiro, de 36 años, resultara asesinada el pasado jueves en la parroquia madrileña de Santa María del Pinar, falleció ayer en Madrid, informó el diario "El País", de España.
Además de la mujer, en el hecho también falleció el agresor, Iván Berral, de 34 años, al suicidarse después de irrumpir a tiros en el templo. Otra mujer, de 52 años, también resultó herida de bala pero abandonó ayer el hospital.
Los profesionales de los servicios de Emergencias del Ayuntamiento y de la Comunidad que acudieron al lugar no pudieron hacer nada por la vida de la mujer embarazada, pero sí pudieron salvar la vida del bebé, cuyo nacimiento estaba previsto para dos días más tarde, tras practicarle a la mujer una cesárea de urgencia.
El pequeño nació con un paro cardiorrespiratorio, del que no pudo ser recuperado por los médicos, y fue trasladado en una ambulancia con incubadora al hospital La Paz, donde permaneció internado.
La Policía no encontró relación alguna entre el agresor y las víctimas. El homicida, que tenía antecedentes policiales y una orden de alejamiento de su expareja, estaba desocupado y poseía una vivienda que podría estar valorada en 500.000 euros, un auto y una moto, según se confirmó. (Especial)
Además de la mujer, en el hecho también falleció el agresor, Iván Berral, de 34 años, al suicidarse después de irrumpir a tiros en el templo. Otra mujer, de 52 años, también resultó herida de bala pero abandonó ayer el hospital.
Los profesionales de los servicios de Emergencias del Ayuntamiento y de la Comunidad que acudieron al lugar no pudieron hacer nada por la vida de la mujer embarazada, pero sí pudieron salvar la vida del bebé, cuyo nacimiento estaba previsto para dos días más tarde, tras practicarle a la mujer una cesárea de urgencia.
El pequeño nació con un paro cardiorrespiratorio, del que no pudo ser recuperado por los médicos, y fue trasladado en una ambulancia con incubadora al hospital La Paz, donde permaneció internado.
La Policía no encontró relación alguna entre el agresor y las víctimas. El homicida, que tenía antecedentes policiales y una orden de alejamiento de su expareja, estaba desocupado y poseía una vivienda que podría estar valorada en 500.000 euros, un auto y una moto, según se confirmó. (Especial)
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