29 Septiembre 2011 Seguir en 
KABUL.- La violencia en Afganistán aumentó casi el 40% entre 2010 y 2011, según un informe oficial de la ONU publicado ayer, y a pesar de la presencia de más de 140.000 soldados de la fuerza internacional de la OTAN en el marco de la guerra que afecta al país desde hace diez años.
Los talibanes han intensificado considerablemente su insurrección en los últimos años y han extendido su acción de guerrilla a casi todo el territorio, multiplicando incluso los ataques suicidas en pleno centro de la capital Kabul.
En su informe trimestral al Consejo de Seguridad, el Secretariado General de las Naciones Unidas denunció que, en los primeros ocho meses de este año, "hubo un promedio de 2.108 incidentes violentos por mes", lo que comparado con igual período del año pasado implica un crecimiento del 39%.
Sólo entre junio y agosto pasados hubo 971 civiles muertos (un incremento del 5% con respecto al mismo período de 2010), lo que confirma que 2011 es el año más mortífero desde que comenzó el conflicto bélico, consecuencia directa de la destrucción de las Torres Gemelas en 2001. Para confirmar la estadística fatal, ocho policías y un soldado de la OTAN fallecieron ayer en dos nuevos atentados de los rebeldes. La mayoría de los ataques (2/3) se concentra en el sur y en el sureste de Afganistán, bastión tradicional de los talibanes y de otros grupos insurgentes vinculados a ellos, en particular en la provincia de Kandahar.
El informe firmado por el secretario, Ban Ki-moon, también subraya los desafíos que enfrenta el Gobierno de Afganistán y la coalición liderada por la OTAN, que comenzó en julio la entrega gradual de la responsabilidad en seguridad a la Policía y al Ejército local, con un retiro acelerado de las tropas estadounidenses (son casi el 70% de los efectivos internacionales desplegados en el país).
Los niveles de inseguridad fueron acompañados del incremento de refugiados internos: unas 130.000 personas abandonaron sus hogares en los primeros siete meses de 2011. La ONU advirtió, además, que hasta 1,3 millones de afganos podrían necesitar ayuda alimentaria en los próximos 10 meses como resultado del conflicto y de la sequía, tras una temporada con pocas precipitaciones.
Como dato positivo, se incrementó en un 65% la erradicación de los cultivos de opio, pero los ataques a los equipos encargados de esa tarea se incrementaron en forma sostenida, hasta cuatriplicar los registrados en todo 2010. (Especial-AFP-Reuters-Télam)
Los talibanes han intensificado considerablemente su insurrección en los últimos años y han extendido su acción de guerrilla a casi todo el territorio, multiplicando incluso los ataques suicidas en pleno centro de la capital Kabul.
En su informe trimestral al Consejo de Seguridad, el Secretariado General de las Naciones Unidas denunció que, en los primeros ocho meses de este año, "hubo un promedio de 2.108 incidentes violentos por mes", lo que comparado con igual período del año pasado implica un crecimiento del 39%.
Sólo entre junio y agosto pasados hubo 971 civiles muertos (un incremento del 5% con respecto al mismo período de 2010), lo que confirma que 2011 es el año más mortífero desde que comenzó el conflicto bélico, consecuencia directa de la destrucción de las Torres Gemelas en 2001. Para confirmar la estadística fatal, ocho policías y un soldado de la OTAN fallecieron ayer en dos nuevos atentados de los rebeldes. La mayoría de los ataques (2/3) se concentra en el sur y en el sureste de Afganistán, bastión tradicional de los talibanes y de otros grupos insurgentes vinculados a ellos, en particular en la provincia de Kandahar.
El informe firmado por el secretario, Ban Ki-moon, también subraya los desafíos que enfrenta el Gobierno de Afganistán y la coalición liderada por la OTAN, que comenzó en julio la entrega gradual de la responsabilidad en seguridad a la Policía y al Ejército local, con un retiro acelerado de las tropas estadounidenses (son casi el 70% de los efectivos internacionales desplegados en el país).
Los niveles de inseguridad fueron acompañados del incremento de refugiados internos: unas 130.000 personas abandonaron sus hogares en los primeros siete meses de 2011. La ONU advirtió, además, que hasta 1,3 millones de afganos podrían necesitar ayuda alimentaria en los próximos 10 meses como resultado del conflicto y de la sequía, tras una temporada con pocas precipitaciones.
Como dato positivo, se incrementó en un 65% la erradicación de los cultivos de opio, pero los ataques a los equipos encargados de esa tarea se incrementaron en forma sostenida, hasta cuatriplicar los registrados en todo 2010. (Especial-AFP-Reuters-Télam)
Los talibanes han intensificado considerablemente su insurrección en los últimos años y han extendido su acción de guerrilla a casi todo el territorio, multiplicando incluso los ataques suicidas en pleno centro de la capital Kabul.
En su informe trimestral al Consejo de Seguridad, el Secretariado General de las Naciones Unidas denunció que, en los primeros ocho meses de este año, "hubo un promedio de 2.108 incidentes violentos por mes", lo que comparado con igual período del año pasado implica un crecimiento del 39%.
Sólo entre junio y agosto pasados hubo 971 civiles muertos (un incremento del 5% con respecto al mismo período de 2010), lo que confirma que 2011 es el año más mortífero desde que comenzó el conflicto bélico, consecuencia directa de la destrucción de las Torres Gemelas en 2001. Para confirmar la estadística fatal, ocho policías y un soldado de la OTAN fallecieron ayer en dos nuevos atentados de los rebeldes. La mayoría de los ataques (2/3) se concentra en el sur y en el sureste de Afganistán, bastión tradicional de los talibanes y de otros grupos insurgentes vinculados a ellos, en particular en la provincia de Kandahar.
El informe firmado por el secretario, Ban Ki-moon, también subraya los desafíos que enfrenta el Gobierno de Afganistán y la coalición liderada por la OTAN, que comenzó en julio la entrega gradual de la responsabilidad en seguridad a la Policía y al Ejército local, con un retiro acelerado de las tropas estadounidenses (son casi el 70% de los efectivos internacionales desplegados en el país).
Los niveles de inseguridad fueron acompañados del incremento de refugiados internos: unas 130.000 personas abandonaron sus hogares en los primeros siete meses de 2011. La ONU advirtió, además, que hasta 1,3 millones de afganos podrían necesitar ayuda alimentaria en los próximos 10 meses como resultado del conflicto y de la sequía, tras una temporada con pocas precipitaciones.
Como dato positivo, se incrementó en un 65% la erradicación de los cultivos de opio, pero los ataques a los equipos encargados de esa tarea se incrementaron en forma sostenida, hasta cuatriplicar los registrados en todo 2010. (Especial-AFP-Reuters-Télam)
Los talibanes han intensificado considerablemente su insurrección en los últimos años y han extendido su acción de guerrilla a casi todo el territorio, multiplicando incluso los ataques suicidas en pleno centro de la capital Kabul.
En su informe trimestral al Consejo de Seguridad, el Secretariado General de las Naciones Unidas denunció que, en los primeros ocho meses de este año, "hubo un promedio de 2.108 incidentes violentos por mes", lo que comparado con igual período del año pasado implica un crecimiento del 39%.
Sólo entre junio y agosto pasados hubo 971 civiles muertos (un incremento del 5% con respecto al mismo período de 2010), lo que confirma que 2011 es el año más mortífero desde que comenzó el conflicto bélico, consecuencia directa de la destrucción de las Torres Gemelas en 2001. Para confirmar la estadística fatal, ocho policías y un soldado de la OTAN fallecieron ayer en dos nuevos atentados de los rebeldes. La mayoría de los ataques (2/3) se concentra en el sur y en el sureste de Afganistán, bastión tradicional de los talibanes y de otros grupos insurgentes vinculados a ellos, en particular en la provincia de Kandahar.
El informe firmado por el secretario, Ban Ki-moon, también subraya los desafíos que enfrenta el Gobierno de Afganistán y la coalición liderada por la OTAN, que comenzó en julio la entrega gradual de la responsabilidad en seguridad a la Policía y al Ejército local, con un retiro acelerado de las tropas estadounidenses (son casi el 70% de los efectivos internacionales desplegados en el país).
Los niveles de inseguridad fueron acompañados del incremento de refugiados internos: unas 130.000 personas abandonaron sus hogares en los primeros siete meses de 2011. La ONU advirtió, además, que hasta 1,3 millones de afganos podrían necesitar ayuda alimentaria en los próximos 10 meses como resultado del conflicto y de la sequía, tras una temporada con pocas precipitaciones.
Como dato positivo, se incrementó en un 65% la erradicación de los cultivos de opio, pero los ataques a los equipos encargados de esa tarea se incrementaron en forma sostenida, hasta cuatriplicar los registrados en todo 2010. (Especial-AFP-Reuters-Télam)
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