28 Septiembre 2011 Seguir en 
LA PAZ.- Nuevas protestas entre las que destacaron marchas, huelgas de hambre y la convocatoria a un paro nacional detonaron el martes en Bolivia, en repudio a la represión policial contra una manifestación de indígenas amazónicos que ha sacudido al Gobierno de Evo Morales.
La acción de la policía el domingo de disolver la marcha que iba hacia la capital, en protesta contra un proyecto vial financiado por Brasil que atravesaría la selva donde habitan los indígenas, desató la ira de sindicatos urbanos, estudiantes y organizaciones cívicas regionales. En medio de la presión, Morales anunció el lunes la suspensión temporal del cuestionado proyecto por el parque nacional llamado Tipnis, uno de sus emprendimientos más ambiciosos, hasta que un referendo en el departamento del Beni y distrito de Cochabamba decida sobre el plan.
Pero horas después, las manifestaciones se multiplicaron tanto como las discrepancias entre autoridades sobre el manejo de la protesta, nacida como rechazo a la carretera y ahora convertida en desafío al también indígena mandatario. "Ya no podemos tolerar más abusos, lo que ha hecho el Gobierno con los indígenas es antidemocrático, el Presidente tiene que asumir su responsabilidad y echar a los ministros responsables", dijo Bruno Apaza, segundo líder de la Central Obrera Boliviana (COB).
La COB, que agrupa a todos los sindicatos, llamó a un paro nacional para hoy. Mientras que estudiantes de la universidad estatal San Andrés, la mayor del país, conmocionaron el centro de La Paz con una manifestación de apoyo a los indígenas.
A esto se sumaron huelgas de hambre y marchas en otras regiones, más un paro cívico indefinido en el departamento amazónico del Beni, de donde procede la mayor parte de los indígenas que protestan contra la vía selvática. Unos 200 indígenas, entretanto, permanecen en Rurrenabaque, un pueblo del norte amazónico, donde demoran su decisión sobre si reanudar o no la marcha de 600 kilómetros hacia La Paz que iniciaron hace seis semanas y que estaba a medio camino cuando fue disuelta.
La acción policial provocó la renuncia de la ministra de Defensa, Cecilia Chacón, y del viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, y la directora de Migración, María René Quiroga.
Farfán admitió haber dado a la policía la orden de actuar contra los marchistas y dimitió para someterse a una investigación, dijo en conferencia de prensa su jefe, el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti. Pero el viceministro lo desmintió. "Expreso mi desacuerdo pleno con la forma en que se procedió a la intervención de la marcha, que ha respondido a una decisión operativa y no así proveniente del órgano ejecutivo ni de mi persona", dijo. Llorenti anticipó que el Gobierno invitó a la ONU para que integre una comisión investigadora de la represión, pero anoche, finalmente, presentó su renuncia a Morales. "He tomado la decisión porque no quiero convertirme en un instrumento de la derecha, de la oposición, que lo que pretende es atacar el proceso de transformación estructural y dañar la imagen de nuestro presidente", comentó en el Palacio Quemado.
Esta causa es apoyada por los cinco diputados de extracción indígena que tiene el MAS, el partido de Morales. (Reuters-Télam)
La acción de la policía el domingo de disolver la marcha que iba hacia la capital, en protesta contra un proyecto vial financiado por Brasil que atravesaría la selva donde habitan los indígenas, desató la ira de sindicatos urbanos, estudiantes y organizaciones cívicas regionales. En medio de la presión, Morales anunció el lunes la suspensión temporal del cuestionado proyecto por el parque nacional llamado Tipnis, uno de sus emprendimientos más ambiciosos, hasta que un referendo en el departamento del Beni y distrito de Cochabamba decida sobre el plan.
Pero horas después, las manifestaciones se multiplicaron tanto como las discrepancias entre autoridades sobre el manejo de la protesta, nacida como rechazo a la carretera y ahora convertida en desafío al también indígena mandatario. "Ya no podemos tolerar más abusos, lo que ha hecho el Gobierno con los indígenas es antidemocrático, el Presidente tiene que asumir su responsabilidad y echar a los ministros responsables", dijo Bruno Apaza, segundo líder de la Central Obrera Boliviana (COB).
La COB, que agrupa a todos los sindicatos, llamó a un paro nacional para hoy. Mientras que estudiantes de la universidad estatal San Andrés, la mayor del país, conmocionaron el centro de La Paz con una manifestación de apoyo a los indígenas.
A esto se sumaron huelgas de hambre y marchas en otras regiones, más un paro cívico indefinido en el departamento amazónico del Beni, de donde procede la mayor parte de los indígenas que protestan contra la vía selvática. Unos 200 indígenas, entretanto, permanecen en Rurrenabaque, un pueblo del norte amazónico, donde demoran su decisión sobre si reanudar o no la marcha de 600 kilómetros hacia La Paz que iniciaron hace seis semanas y que estaba a medio camino cuando fue disuelta.
La acción policial provocó la renuncia de la ministra de Defensa, Cecilia Chacón, y del viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, y la directora de Migración, María René Quiroga.
Farfán admitió haber dado a la policía la orden de actuar contra los marchistas y dimitió para someterse a una investigación, dijo en conferencia de prensa su jefe, el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti. Pero el viceministro lo desmintió. "Expreso mi desacuerdo pleno con la forma en que se procedió a la intervención de la marcha, que ha respondido a una decisión operativa y no así proveniente del órgano ejecutivo ni de mi persona", dijo. Llorenti anticipó que el Gobierno invitó a la ONU para que integre una comisión investigadora de la represión, pero anoche, finalmente, presentó su renuncia a Morales. "He tomado la decisión porque no quiero convertirme en un instrumento de la derecha, de la oposición, que lo que pretende es atacar el proceso de transformación estructural y dañar la imagen de nuestro presidente", comentó en el Palacio Quemado.
Esta causa es apoyada por los cinco diputados de extracción indígena que tiene el MAS, el partido de Morales. (Reuters-Télam)
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