La ONU pide más justicia para las mujeres

En la Argentina, las mujeres perciben un salario hasta un 29% menor que el de los varones. En muchos países la violencia doméstica aún no se considera delito

28 Julio 2011
BUENOS AIRES.- Las mujeres han ido ganando espacios y sus derechos están siendo respetados como nunca antes en la historia. Sin embargo, todavía sufren injusticias y desigualdades, consigna el primer informe de la nueva organización ONU Mujeres, que conduce la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet. En el haber se destaca que en 139 países se consagra la igualdad de género en sus constituciones, 125 naciones declararon la ilegalidad de la violencia doméstica y 115 garantizan derechos igualitarios a la propiedad. Si se toma el último siglo el avance es muy significativo: en 1911 sólo tenían derecho a voto en dos países y ahora ese derecho es casi universal.

Titulado "El progreso de las mujeres en el mundo: en busca de la justicia", el informe aborda todas las cuestiones relacionadas con la situación de las mujeres y hace un llamado enérgico a combatir las inequidades que aún persisten.

En el debe se consigna: 603 millones de mujeres viven en territorios donde la violencia doméstica no se considera un delito; las mujeres todavía perciben un salario hasta un 30% menor que el de los varones. El informe pone de ejemplo a la Argentina (29%); a Polonia (22%) y a la República de Corea (24%). Mundialmente, el 53% de las mujeres que trabaja -600 millones- se desempeña en empleos vulnerables o en trabajos no remunerados en negocios familiares.

Esperanzas

No obstante, la organización es optimista respecto de que los avances continuarán. En Ruanda, Nepal y España se comprobó que un mayor número de mujeres en el parlamento aceleran las reformas en favor de los derechos femeninos. En América Latina, Argentina encabeza junto con Bolivia y Ecuador la tasa más alta de parlamentarias de la región con más de un 30%.

ONU Mujeres recomienda a los gobiernos que inviertan en centros integrales de atención, que aglutinen servicios judiciales, jurídicos y de salud en un lugar y reduzcan la cantidad de pasos que una mujer debe seguir para acceder a la Justicia; emplear a más mujeres policías, como sucede en América Latina, donde las comisarías de la mujer han favorecido un aumento en las denuncias de violencia de género; ofrecer asistencia y alfabetización legal para que las mujeres conozcan sus derechos y puedan manejarse en los sistemas judiciales; o a crear tribunales móviles, como en el Congo. (Télam-Especial)

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