14 Julio 2011 Seguir en 
BENGAZI/NUEVA YORK.- Los rebeldes libios han cometido incendios, saqueos y abusos de civiles en su ofensiva contra Trípoli, según concluyó la organización de defensa de los derechos humanos, Human Right Watch (HRW), luego de que sus enviados presenciaran algunos actos de esa naturaleza e interrogaran a testigos.
La entidad indica que esta violaciones de los derechos humanos se produjeron desde junio y hasta la semana pasada. "En cuatro ciudades capturadas por los rebeldes en los montes Nafusa, los combatientes y sus simpatizantes han quemado viviendas, saqueado hospitales, casas y comercios, y golpeado a personas sospechosas de apoyar a las fuerzas gubernamentales y a Muamar Gaddafi. Sus jefes tienen el deber de proteger a los civiles y sus bienes", aseveró.
El vicedirector de la entidad para Cercano Oriente y el norte de África, Joe Stork, señaló: "los líderes opositores deben poner fin y castigar todos los maltratos".
HRW sostuvo que el coronel de los insurgentes, El Moktar Firnana, admitió los hechos, pero aclaró que hubo castigos. El número 2 de la rebelión, Mahmuf Jibril, rechazó las acusaciones, aunque reconoció que hubo "algunos incidentes" durante las dos primeras semanas de la insurrección que comenzó en febrero. "Ya no es el caso en las zonas liberadas", puntualizó.
Las acusaciones podrían afectar a la imagen de los rebeldes, que combaten el régimen de Gaddafi (en el poder desde hace casi 42 años), y cuentan con el respaldo de los países occidentales y de la ONU. Francia admitió recientemente que les lanzó armas ligeras.
Los países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) reconocen al CNT como "representante legítimo del pueblo libio durante el periodo de transición". De este modo, se suman al aval dado por otras 20 naciones y por la OTAN (realiza operaciones en Libia desde el 31 de marzo), que recibió una delegación en su sede central de Bruselas.
Los delegados de los rebeldes libios mantienen contactos también con la Unión Europea, y remarcaron que, hasta ahora, había sido "imposible" encontrar una solución política. (AFP-DPA-Télam)
La entidad indica que esta violaciones de los derechos humanos se produjeron desde junio y hasta la semana pasada. "En cuatro ciudades capturadas por los rebeldes en los montes Nafusa, los combatientes y sus simpatizantes han quemado viviendas, saqueado hospitales, casas y comercios, y golpeado a personas sospechosas de apoyar a las fuerzas gubernamentales y a Muamar Gaddafi. Sus jefes tienen el deber de proteger a los civiles y sus bienes", aseveró.
El vicedirector de la entidad para Cercano Oriente y el norte de África, Joe Stork, señaló: "los líderes opositores deben poner fin y castigar todos los maltratos".
HRW sostuvo que el coronel de los insurgentes, El Moktar Firnana, admitió los hechos, pero aclaró que hubo castigos. El número 2 de la rebelión, Mahmuf Jibril, rechazó las acusaciones, aunque reconoció que hubo "algunos incidentes" durante las dos primeras semanas de la insurrección que comenzó en febrero. "Ya no es el caso en las zonas liberadas", puntualizó.
Las acusaciones podrían afectar a la imagen de los rebeldes, que combaten el régimen de Gaddafi (en el poder desde hace casi 42 años), y cuentan con el respaldo de los países occidentales y de la ONU. Francia admitió recientemente que les lanzó armas ligeras.
Los países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) reconocen al CNT como "representante legítimo del pueblo libio durante el periodo de transición". De este modo, se suman al aval dado por otras 20 naciones y por la OTAN (realiza operaciones en Libia desde el 31 de marzo), que recibió una delegación en su sede central de Bruselas.
Los delegados de los rebeldes libios mantienen contactos también con la Unión Europea, y remarcaron que, hasta ahora, había sido "imposible" encontrar una solución política. (AFP-DPA-Télam)







