13 Julio 2011 Seguir en 
MONTEVIDEO.- El presidente del Uruguay, José Mujica, separó de su cargo a la ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli, por las fallas en la política asistencial que quedaron en evidencia con la muerte de media decena de indigentes por una ola de frío. Esta es la primera modificación en el gabinete desde que el ex guerrillero y segundo presidente de izquierda en la historia del país asumió en marzo de 2010.
En reemplazo de Vignoli estará el economista Daniel Olesker, quien hasta ahora eras ministro de Salud Pública, cartera que quedará a cargo de su actual subsecretario, Jorge Venegas.
Mujica justificó el cambio en el gabinete al señalar que estaba decidido de antemano por una cuestión estratégica, y defendió a Olesker: "tenemos que ajustar enormemente cómo y en qué se gasta, y buscar la mayor eficiencia posible del enorme gasto social que realizamos y que quisiéramos realizar todavía más". Aclaró que no tenía objeciones sobre la actuación de la ex ministra: "le tocó bailar con la más fea, ha puesto la mayor entrega y no tenemos reparos; va a haber otros cambios, pero tenemos que hablar con la gente que está involucrada", añadió.
El mandatario destacó que se logró bajar los índices de pobreza del 40% en 2004 al 18% en 2010, y de indigencia, del 4,7% al 1,2% en el mismo periodo, pero admitió que falta avanzar sobre el núcleo duro de ambos problemas con políticas sociales focalizadas.
Vignoli milita en el Partido Comunista Uruguayo (PCU), una de las fuerzas que integra el Frente Amplio oficialista, la alianza de izquierda que está en medio de una profunda crisis.
La semana pasada, el PCU (obtuvo 5% de los sufragios en las últimas elecciones nacionales) se negó a votar en el Senado un proyecto de ley sobre inversiones mixtas público-privadas para realizar obras de infraestructura, en abierta rebeldía a lo dispuesto en la coalición de Gobierno. Mujica desvinculó el despido de la ex ministra con la situación interna.
En defensa
El Presidente reivindicó el polémico proyecto y negó que afecte la propiedad y los monopolios estatales, tal como plantean sus críticos desde el comunismo.
"Con este instrumento podemos hacer frente a inversiones importantes en infraestructura, servicios y obras fundamentales que necesitamos, como el trabajo de puertos y sus inmediaciones", explicó.
El Movimiento de Participación Popular, sector al que pertenece Mujica, insiste en que los comunistas debe "acatar el mandato del oficialismo", pero no descarta otras salidas negociadas. (Especial-AFP-Télam-DPA)
En reemplazo de Vignoli estará el economista Daniel Olesker, quien hasta ahora eras ministro de Salud Pública, cartera que quedará a cargo de su actual subsecretario, Jorge Venegas.
Mujica justificó el cambio en el gabinete al señalar que estaba decidido de antemano por una cuestión estratégica, y defendió a Olesker: "tenemos que ajustar enormemente cómo y en qué se gasta, y buscar la mayor eficiencia posible del enorme gasto social que realizamos y que quisiéramos realizar todavía más". Aclaró que no tenía objeciones sobre la actuación de la ex ministra: "le tocó bailar con la más fea, ha puesto la mayor entrega y no tenemos reparos; va a haber otros cambios, pero tenemos que hablar con la gente que está involucrada", añadió.
El mandatario destacó que se logró bajar los índices de pobreza del 40% en 2004 al 18% en 2010, y de indigencia, del 4,7% al 1,2% en el mismo periodo, pero admitió que falta avanzar sobre el núcleo duro de ambos problemas con políticas sociales focalizadas.
Vignoli milita en el Partido Comunista Uruguayo (PCU), una de las fuerzas que integra el Frente Amplio oficialista, la alianza de izquierda que está en medio de una profunda crisis.
La semana pasada, el PCU (obtuvo 5% de los sufragios en las últimas elecciones nacionales) se negó a votar en el Senado un proyecto de ley sobre inversiones mixtas público-privadas para realizar obras de infraestructura, en abierta rebeldía a lo dispuesto en la coalición de Gobierno. Mujica desvinculó el despido de la ex ministra con la situación interna.
En defensa
El Presidente reivindicó el polémico proyecto y negó que afecte la propiedad y los monopolios estatales, tal como plantean sus críticos desde el comunismo.
"Con este instrumento podemos hacer frente a inversiones importantes en infraestructura, servicios y obras fundamentales que necesitamos, como el trabajo de puertos y sus inmediaciones", explicó.
El Movimiento de Participación Popular, sector al que pertenece Mujica, insiste en que los comunistas debe "acatar el mandato del oficialismo", pero no descarta otras salidas negociadas. (Especial-AFP-Télam-DPA)







