15 Junio 2011 Seguir en 
SAN JUAN/PUERTO RICO.- Barack Obama culminó ayer una histórica visita a Puerto Rico que lo convirtió en el primer presidente de Estados Unidos que realiza un viaje oficial a la isla en medio siglo, en una breve estancia de poco más de cuatro horas, pero con una cargada agenda que tuvo un marcado tinte electoral.
Obama fue recibido a primera hora de la mañana por altas autoridades y ex funcionarios de la isla en San Juan, donde nada más llegar aseguró en un breve discurso que su gobierno respetará la decisión que tomen los puertorriqueños respecto de su estatus político.
"Cuando el pueblo de Puerto Rico tome una decisión clara, mi administración estará a su lado", aseveró Obama, quien tras John F. Kennedy en 1961 es el primer presidente estadounidense en realizar una visita oficial a la isla con estatus de "Estado libre asociado" a Estados Unidos.
En este sentido, en un discurso cargado de mensajes electorales, recordó que el Grupo de Trabajo del Presidente sobre el Estatus de Puerto Rico presentó en marzo pasado un informe con varias propuestas para que los residentes de la isla puedan determinar su propio futuro, bien sea la independencia o diversas formas de adhesión a Estados Unidos. "Le estamos dando a los puertorriqueños las herramientas que necesitan para construir su propio futuro económico", dijo.
Analistas locales calificaron sin embargo su discurso como genérico y de poca sustancia, y consideraron que estuvo mayormente dirigido a los votantes hispanos de Estados Unidos.
Y es que el trasfondo electoral no es baladí en vista del potencial del voto puertorriqueño, más allá del hispano en general.
Si bien los 3,7 millones de residentes en la isla no pueden votar en las presidenciales, los 4,6 millones que residen en Estados Unidos sí pueden hacerlo.
Y muchos de ellos viven en estados clave como Florida, donde el mayoritario voto hispano -de origen cubano- suele decantarse por la oposición republicana.
Frente a ellos, el puertorriqueño está considerado un "voto flotante" y, con la mira puesta en unas elecciones de 2012 que no pintan tan claras para Obama, sobre todo por la evolución de la economía, al presidente le interesa congraciarse con este sufragio que podría marcar la diferencia, según observadores. (DPA)
Obama fue recibido a primera hora de la mañana por altas autoridades y ex funcionarios de la isla en San Juan, donde nada más llegar aseguró en un breve discurso que su gobierno respetará la decisión que tomen los puertorriqueños respecto de su estatus político.
"Cuando el pueblo de Puerto Rico tome una decisión clara, mi administración estará a su lado", aseveró Obama, quien tras John F. Kennedy en 1961 es el primer presidente estadounidense en realizar una visita oficial a la isla con estatus de "Estado libre asociado" a Estados Unidos.
En este sentido, en un discurso cargado de mensajes electorales, recordó que el Grupo de Trabajo del Presidente sobre el Estatus de Puerto Rico presentó en marzo pasado un informe con varias propuestas para que los residentes de la isla puedan determinar su propio futuro, bien sea la independencia o diversas formas de adhesión a Estados Unidos. "Le estamos dando a los puertorriqueños las herramientas que necesitan para construir su propio futuro económico", dijo.
Analistas locales calificaron sin embargo su discurso como genérico y de poca sustancia, y consideraron que estuvo mayormente dirigido a los votantes hispanos de Estados Unidos.
Y es que el trasfondo electoral no es baladí en vista del potencial del voto puertorriqueño, más allá del hispano en general.
Si bien los 3,7 millones de residentes en la isla no pueden votar en las presidenciales, los 4,6 millones que residen en Estados Unidos sí pueden hacerlo.
Y muchos de ellos viven en estados clave como Florida, donde el mayoritario voto hispano -de origen cubano- suele decantarse por la oposición republicana.
Frente a ellos, el puertorriqueño está considerado un "voto flotante" y, con la mira puesta en unas elecciones de 2012 que no pintan tan claras para Obama, sobre todo por la evolución de la economía, al presidente le interesa congraciarse con este sufragio que podría marcar la diferencia, según observadores. (DPA)
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