29 Junio 2003 Seguir en 
Es importante volver a reflexionar sobre cual será el tratamiento futuro del azúcar dentro del ámbito de Mercosur, particularmente como un modo de adelantarnos a la posible implementación de decisiones con resultados indeseables. El tema tiene diferentes aspectos y considero importante tratar tres de ellos: 1) El propósito de un área de libre comercio, en cualquiera de sus modalidades, sean éstas un simple tratado de libre comercio, una unión aduanera o un mercado común. 2) El marco de la situación azucarera internacional 3) La política energética de Argentina.
Un tratado de libre comercio intenta, a través de diferentes mecanismos, incidir mejorando la situación de los países miembros, en un contexto de incremento de la capacidad productiva y no de la reducción de la misma mediante la supresión de actividades. No es de ningún modo un "intercambio de figuritas", donde, por ejemplo, para poder vender al socio más productos de la región sur le ofrecemos que él nos venda lo que antes producía la región norte (los términos sur y norte están solo a modo de ejemplo y cualquier parecido con la realidad es solo coincidencia). Tampoco debe ser la imposición de los esquemas del más grande que sean aplicados al más pequeño, para satisfacer los intereses del primero sin considerar la situación del segundo.
Si analizamos el comportamiento del mercado azucarero en las tres últimas décadas podemos identificar las causas fundamentales que determinaron las caídas en los precios. Los precios caen o por disminución de la demanda o por aumento de la oferta, lo que llevado al caso que nos ocupa nos permite identificar como causas principales el aumento en la exportación de la entonces Comunidad Económica Europea en los 70, la reducción de las importaciones por parte de los Estados Unidos por la imposición de la cuota en los 80, y el enorme aumento de la exportación de Brasil en los 90. Argentina es un participante menor en este mercado y sus decisiones difícilmente afectan los precios internacionales. Padece la permanencia de precios por debajo de los costos de producción, aún de productores eficientes. Es un hecho conocido de que dichas políticas se basaron por mucho tiempo en elevados subsidios a la exportación por parte de los europeos, alto nivel de protección mediante cuotas de importación por los Estados Unidos y elevados subsidios a la producción alcoholera por parte de Brasil (considerando el término subsidio en su acepción amplia tal como lo hace la OMC).
Hay tres cuestiones adicionales en relación a lo anterior:a) ¿Qué explica la decisión de Brasil de un aumento tan grande en su producción de caña en un mercado de las características del mercado azucarero mundial? En ese contexto, cabe señalar que unido a ello un cierto nivel de reemplazo de la producción de alcohol dio por resultado que ese país pase de exportar 1,5 millón de toneladas de azúcar, a principios de los 90, a cerca de 13 millones en la última zafra, en un mercado de un volumen neto de poco más de 30 millones de toneladas.
b) ¿En qué puede contribuir el mercado argentino a solucionar los problemas que puede afrontar la industria brasileña, considerando que nuestra producción de caña es menos del 5% de la de dicho país? La respuesta parecería contraria a los objetivos de un tratado de libre comercio, donde se perjudicaría a un socio sin mejorar la situación del otro.
c) Si la propuesta brasileña, que ya fuera hecha en anteriores oportunidades, es la de imponernos ser parte de su modelo ¿por qué no lo hacen dentro de su país, por ejemplo con la región norte-noreste, de més altos costos de producción, la que produce tres veces la producción argentina?
Respecto de la posible propuesta de que Argentina produzca sólo alcohol e importe su azúcar de Brasil, las preguntas que surgen son interesantes: ¿Para qué quiere importar alcohol un país que produce las cantidades de Brasil y que incluso ha tenido períodos de reducción de su uso?¿ Qué precio nos garantiza pagar por nuestro producto y cómo se relaciona con los ingresos que podríamos obtener con el esquema actual de nuestra producción de azúcar? ¿Por cuanto tiempo podremos llevar adelante este esquema y qué nos garantiza que un día no nos dejen de comprar, y ante un mercado internacional de alcohol reducido, tengamos que cerrar totalmente nuestra industria?
Algo distinto
Esto supondría la imposición de un esquema energético que no es el nuestro y la posible eliminación de una de las principales fuentes de trabajo en una provincia con un muy alto nivel de desempleo. Diferente sería el pensar en la posibilidad de regresar a algún esquema de alconafta, y aprovechar la experiencia y la ayuda de Brasil en su implementación, si se basara en mantener nuestra producción azucarera e implementarlo mediante un aumento de la producción cañera, con los efectos positivos en producción y empleo que tendría esta alternativa.
Soluciones de este tipo serían coherentes con los propósitos de Mercosur. Tendrían su origen en el marco de nuestras propias decisiones y en oposición al concepto de que hay que sacrificar industrias y/o regiones para poder mantener el bienestar de otras.
Un tratado de libre comercio intenta, a través de diferentes mecanismos, incidir mejorando la situación de los países miembros, en un contexto de incremento de la capacidad productiva y no de la reducción de la misma mediante la supresión de actividades. No es de ningún modo un "intercambio de figuritas", donde, por ejemplo, para poder vender al socio más productos de la región sur le ofrecemos que él nos venda lo que antes producía la región norte (los términos sur y norte están solo a modo de ejemplo y cualquier parecido con la realidad es solo coincidencia). Tampoco debe ser la imposición de los esquemas del más grande que sean aplicados al más pequeño, para satisfacer los intereses del primero sin considerar la situación del segundo.
Si analizamos el comportamiento del mercado azucarero en las tres últimas décadas podemos identificar las causas fundamentales que determinaron las caídas en los precios. Los precios caen o por disminución de la demanda o por aumento de la oferta, lo que llevado al caso que nos ocupa nos permite identificar como causas principales el aumento en la exportación de la entonces Comunidad Económica Europea en los 70, la reducción de las importaciones por parte de los Estados Unidos por la imposición de la cuota en los 80, y el enorme aumento de la exportación de Brasil en los 90. Argentina es un participante menor en este mercado y sus decisiones difícilmente afectan los precios internacionales. Padece la permanencia de precios por debajo de los costos de producción, aún de productores eficientes. Es un hecho conocido de que dichas políticas se basaron por mucho tiempo en elevados subsidios a la exportación por parte de los europeos, alto nivel de protección mediante cuotas de importación por los Estados Unidos y elevados subsidios a la producción alcoholera por parte de Brasil (considerando el término subsidio en su acepción amplia tal como lo hace la OMC).
Hay tres cuestiones adicionales en relación a lo anterior:a) ¿Qué explica la decisión de Brasil de un aumento tan grande en su producción de caña en un mercado de las características del mercado azucarero mundial? En ese contexto, cabe señalar que unido a ello un cierto nivel de reemplazo de la producción de alcohol dio por resultado que ese país pase de exportar 1,5 millón de toneladas de azúcar, a principios de los 90, a cerca de 13 millones en la última zafra, en un mercado de un volumen neto de poco más de 30 millones de toneladas.
b) ¿En qué puede contribuir el mercado argentino a solucionar los problemas que puede afrontar la industria brasileña, considerando que nuestra producción de caña es menos del 5% de la de dicho país? La respuesta parecería contraria a los objetivos de un tratado de libre comercio, donde se perjudicaría a un socio sin mejorar la situación del otro.
c) Si la propuesta brasileña, que ya fuera hecha en anteriores oportunidades, es la de imponernos ser parte de su modelo ¿por qué no lo hacen dentro de su país, por ejemplo con la región norte-noreste, de més altos costos de producción, la que produce tres veces la producción argentina?
Respecto de la posible propuesta de que Argentina produzca sólo alcohol e importe su azúcar de Brasil, las preguntas que surgen son interesantes: ¿Para qué quiere importar alcohol un país que produce las cantidades de Brasil y que incluso ha tenido períodos de reducción de su uso?¿ Qué precio nos garantiza pagar por nuestro producto y cómo se relaciona con los ingresos que podríamos obtener con el esquema actual de nuestra producción de azúcar? ¿Por cuanto tiempo podremos llevar adelante este esquema y qué nos garantiza que un día no nos dejen de comprar, y ante un mercado internacional de alcohol reducido, tengamos que cerrar totalmente nuestra industria?
Algo distinto
Esto supondría la imposición de un esquema energético que no es el nuestro y la posible eliminación de una de las principales fuentes de trabajo en una provincia con un muy alto nivel de desempleo. Diferente sería el pensar en la posibilidad de regresar a algún esquema de alconafta, y aprovechar la experiencia y la ayuda de Brasil en su implementación, si se basara en mantener nuestra producción azucarera e implementarlo mediante un aumento de la producción cañera, con los efectos positivos en producción y empleo que tendría esta alternativa.
Soluciones de este tipo serían coherentes con los propósitos de Mercosur. Tendrían su origen en el marco de nuestras propias decisiones y en oposición al concepto de que hay que sacrificar industrias y/o regiones para poder mantener el bienestar de otras.







