11 Junio 2011 Seguir en 
BRASILIA.- La renuncia de Antonio Palocci como principal asesor de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no provocó una gran agitación en los mercados financieros del país, pero podría llevar a un mayor gasto del Gobierno y a una postura menos amigable al mercado en los próximos meses.
El dimitente era considerado como el ancla de la disciplina fiscal y del riguroso control de la inflación. Pero la mayoría de los inversores no espera ningún cambio inmediato o abrupto en las estables políticas de centroizquierda que han hecho de la economía de Brasil una de las más atractivas del mundo. En el largo plazo, Rousseff posiblemente sufrirá por la pérdida de su embajador más destacado ante los inversores extranjeros.
Palocci fue el defensor de reformas económicas como la modernización del código tributario que, según muchos creen, es clave para garantizar un continuo crecimiento económico sólido esta década, mientras Brasil se prepara para organizar el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos. "La noticia es claramente negativa", afirmó el Bank of América Merrill Lynch en una nota a sus inversores. "Palocci es visto como alguien con una voz responsable en el frente económico", añadió.
Durante casi una década en el poder, los gobiernos del Partido de los Trabajadores, incluido el de Rousseff, han desafiado reiteradamente las predicciones de un cambio hacia la izquierda y han guiado al país a un robusto crecimiento económico de entre el 4% al 5% al año. "El mercado financiero aprendió que la política económica tiene cimientos", sostuvo Roberto Padovani, estratega en jefe de WestLB en Sao Paulo.
De hecho, la renuncia de Palocci podría producir un alivio en el corto plazo para Rousseff. Los titulares de los diarios por el escándalo la han distraído de los desafíos económicos que debe abordar, como una testaruda inflación y una moneda sobrevalorada que están fomentando un crecimiento de las importaciones y enfada a la industria local.
El dimitente era considerado como el ancla de la disciplina fiscal y del riguroso control de la inflación. Pero la mayoría de los inversores no espera ningún cambio inmediato o abrupto en las estables políticas de centroizquierda que han hecho de la economía de Brasil una de las más atractivas del mundo. En el largo plazo, Rousseff posiblemente sufrirá por la pérdida de su embajador más destacado ante los inversores extranjeros.
Palocci fue el defensor de reformas económicas como la modernización del código tributario que, según muchos creen, es clave para garantizar un continuo crecimiento económico sólido esta década, mientras Brasil se prepara para organizar el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos. "La noticia es claramente negativa", afirmó el Bank of América Merrill Lynch en una nota a sus inversores. "Palocci es visto como alguien con una voz responsable en el frente económico", añadió.
Durante casi una década en el poder, los gobiernos del Partido de los Trabajadores, incluido el de Rousseff, han desafiado reiteradamente las predicciones de un cambio hacia la izquierda y han guiado al país a un robusto crecimiento económico de entre el 4% al 5% al año. "El mercado financiero aprendió que la política económica tiene cimientos", sostuvo Roberto Padovani, estratega en jefe de WestLB en Sao Paulo.
De hecho, la renuncia de Palocci podría producir un alivio en el corto plazo para Rousseff. Los titulares de los diarios por el escándalo la han distraído de los desafíos económicos que debe abordar, como una testaruda inflación y una moneda sobrevalorada que están fomentando un crecimiento de las importaciones y enfada a la industria local.
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