Temen que baje la exportación de azúcar a Chile

Los chilenos tienen un convenio especial, mediante el cual nuestro país exporta unas 60.000 toneladas anuales libres de aranceles.

25 Junio 2003
En los ingenios tucumanos observan con preocupación una disputa que se desarrolla en Chile entre azucareros e industriales que utilizan el azúcar como insumo en el país vecino.
El Gobierno chileno envió al Congreso un proyecto de ley tendiente a que se incorpore a las mezclas azucaradas que posean más de un 90% a un sistema de bandas de precios. Este proyecto provocó rechazos tanto a la empresa azucarera Iansa como a los industriales que fabrican golosinas y bebidas. Los primeros exigen que todas las fórmulas paguen impuesto en proporción al porcentaje de azúcar que tengan, mientras los industriales que más operan con estos compuestos plantean que las mezclas no son azúcar ni son utilizadas como tal y, por lo tanto, no deben ser incluidas dentro de la banda.
Iansa es el único productor de azúcar en Chile. Su volumen de producción alcanza unas 450.000 toneladas por año, que no logran satisfacer una demanda estimada de 700.000 toneladas.
Para cubrir la demanda interna de azúcar, Chile importa el producto con una tasa variable según el precio internacional, que puede llegar hasta el 100%. Pero mantiene un convenio especial con Argentina, mediante el cual nuestro país exporta unas 60.000 toneladas anuales libres de aranceles. En los últimos años, debido al ingreso de unas 60.000 toneladas anuales de fructosa de maíz desde Argentina, que pagaba sólo el arancel general del 7%, Iansa viene amenazando con disminuir la cuota de importación de azúcar de nuestro país. Ahora, el nuevo conflicto podría derivar en una reducción de las compras del producto que venden los ingenios locales.
La industria fabricante de golosinas de Chile evalúa instalarse fuera del país para aprovechar los menores precios de los insumos. "Lo único que se logrará es que la producción de dulces y chocolates se haga fuera del país", señaló Andrés Merello, presidente de Asiva (Industriales de Valparaíso). Rechazan el tributo a las mezclas porque consideran que estas fórmulas no reemplazan al azúcar y sólo son utilizadas para la elaboración de galletas, dulces y chocolates.

Argumentos
La comercialización de mezclas alcanzó a 40.000 toneladas durante 2002, aunque en 2001 sólo llegaba a 4.000 toneladas. Por cada tonelada de mezcla que compran los industriales argumentan que ahorran casi U$S 40 respecto de la tonelada de azúcar. Es decir, si se acoge la idea de gravar los compuestos, los industriales deberían gastar casi U$S 1,6 millón más en importaciones.

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