22 Mayo 2011 Seguir en 
El homenaje a sí mismo y a su obra más loca puso a Andrés Calamaro a revisar esos cinco discos que hace 10 años lo convirtieron en "El Salmón". Y luego a buscarles nuevos rumbos a las 54 canciones escogidas entre las 100 grabadas en aquel álbum que trastocó las reglas del mercado.
Calamaro incluyó en este disco doble cuatro nuevas canciones, algunas viejas grabaciones y novedosos covers, pero sobre todo versiones distintas de temas que, pasadas las críticas de hace una década, empezaron a ser valorados o entendidos. Las novedades son "Mi nariz", "Música lenta", "Ringo y Alberto" y "Feliz cumpleaños", en la misma sinuosa carrera contra las corrientes.
"No woman no cry", de Bob Marley, es para escuchar en la pista con la bola de estrellas, laser y flashes. Así suena en la versión electro-dance que grabó Calamaro. Otra lógica, otra realidad. Entre los covers en extrañas formas figuran también "Superlógico", de Los Redondos, "Durazno sangrando", de Invisible, y "El viejo", de Pappo.
Otra vuelta de tuerca de un artista no convencional que puede acomodar todo a sus necesidades y seguir encontrando nuevos sonidos, con la incorrección de cantar con la boca cosida, como dice en "El día D".
Calamaro incluyó en este disco doble cuatro nuevas canciones, algunas viejas grabaciones y novedosos covers, pero sobre todo versiones distintas de temas que, pasadas las críticas de hace una década, empezaron a ser valorados o entendidos. Las novedades son "Mi nariz", "Música lenta", "Ringo y Alberto" y "Feliz cumpleaños", en la misma sinuosa carrera contra las corrientes.
"No woman no cry", de Bob Marley, es para escuchar en la pista con la bola de estrellas, laser y flashes. Así suena en la versión electro-dance que grabó Calamaro. Otra lógica, otra realidad. Entre los covers en extrañas formas figuran también "Superlógico", de Los Redondos, "Durazno sangrando", de Invisible, y "El viejo", de Pappo.
Otra vuelta de tuerca de un artista no convencional que puede acomodar todo a sus necesidades y seguir encontrando nuevos sonidos, con la incorrección de cantar con la boca cosida, como dice en "El día D".
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